Mesas de verano

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Por: Alexandra G. Roca Foto: Adolfo Florentino 

Atrévete. La mesa, cada día más se está convirtiendo en el centro de las reuniones. Prepararla de manera especial para recibir invitados es entonces un esencial (fotos incluidas). Sigue estas pautas.

Una obra de arte puede considerarse un momento efímero y memorable, condicionada por el ambiente y los presentes. Todos podemos ser artistas con la disposición, la imaginación y el espíritu aventurero a flote. ¿A qué nos referimos? Al arte de poner la mesa; ese primer acercamiento a la comida, la llave directa al corazón, que no sólo conlleva el trabajo que se realiza en la cocina, sino también el momento previo que crea el ambiente y las expectativas de lo que se va a degustar.

“El comedor como habitación diferenciada de las demás surge en el siglo XVIII, en el momento en que las comidas de lujo abandonan su ostentoso carácter festín,con cientos de invitados, para hacerse más íntimas y poder conversar sobre temas que no convenía que alcanzasen su divulgación. En el siglo XVIII se refinó el proceso de decorar la mesa, más pequeña ahora, con finos manteles, vajillas de porcelana, copas de cristal y tenedores de plata”, explica José Fernández Arenas en su libro Arte efímero y espacio estético.

La diseñadora Carmen Rodríguez, de Deco House (@decohouserd), nos guía y muestra tres ejemplo de cómo podemos decorar la mesa de acuerdo a las tendencias de esta temporada, incluso, con lo que tengas a mano.

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Verano en la isla

¿Cómo dejar pasar la mesa marítima si vivimos en una isla? Esta es una propuesta sobria, en la que predominan metálicos como el dorado y el plateado, combinados con el blanco. Las servilletas en tonos dorados con dos tipos de patrones que juegan con los tamaños.

Las copas doradas y plateadas, ambas mates. Este juego de colores debe ser manejado con delicadeza, pues combinarlos puede ser un éxito o un desastre total.

Flores: suculentas y belgrass, para aportar vida a la mesa.

 

 32Sueño valenciano

Los colores protagónicos son el azul, rojo y dorado, que dan la sensación de una mesa de verano con mucha personalidad. Por sus tonos brillantes, es ideal para un almuerzo en un espacio abierto.

Tenemos dos tipos de vajillas: una inspirada en mosaicos de cerámica y otra en splashs de pintura. La clave para combinar diseños distintos, en este caso, está en la degradación del azul y en la textura de los platos; que una sea más sutil que otra para que no haya ruido visual.

El centro de mesa debe ser discreto, pero sin perder personalidad. Para esta propuesta, la servilleta está colocada entre el plato base y el principal, doblada de forma clásica: en rectángulo. La copa corta es de vino y las altas de agua.

Flores: Para los arreglos empleamos rosas, situadas sobre el plato para resaltar los colores. Al centro de la mesa el salar, rusgo italiano y blossom rojos.

 

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Riesgo de verano

En esta propuesta nos atrevimos combinando rayas con un estampado de mariposas, manteniendo una paleta de colores pasteles como el verde y azul. La decoración está pensada para un brunch, por la alegría y frescura que irradia. La cubertería es nacarada, en color champagne, acompañada de copas en vidrio soplado. Las servilletas están dobladas en forma de rosa, aprovechando el estilo de verano, en colores verde y blanco.

Flores: Tenemos una gran variedad (verónica, lirios cala, gerberas, alium, mini rosas, crisantemo), colocadas en botellitas recicladas de jugos y licores. La clave para que se destaquen cada una sin verse una mesa abarrotada, es colocarlas por tonos y tamaño, es decir, que ninguna quede al mismo nivel que la otra. El follaje seleccionado es eucalipto parvifolia.

 

“Un error común es la ubicación de los tenedores y las copas. Éstas deben hacer un triángulo, de la más pequeña a la más alta. Otro error es pensar que lo caro es necesariamente lo más bonito.”  Carmen Rodríguez, de Deco House (@decohouserd).