Ayúdalo a manejar sus emociones

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Por: Yaneris Michel Foto: Ollyy

“Las mujeres somos las de la intuición”, dicen por ahí o al menos así lo afirma la cantante Shakira en una de sus canciones. Y es tan cierto que nuestra intuición no sólo sirve para guiar nuestro propio camino, sino también para percibir de manera acertada lo que le pasa a nuestros chicos.

Ellos, sin embargo, no siempre son capaces de expresar lo que les pasa, mas bien, terminan por manifestar sus frustraciones mediante actitudes que pueden resultar perjudiciales.

“En las sociedades machistas, los roles de género han enseñado a los hombres que no deben ni pueden expresar sus emociones para no parecer mujeres o débiles”, dice Heidy Camilo H., terapeuta sexual y de pareja y especialista en violencia intrafamiliar del Centro Vida y Familia Ana Simó. “Las emociones más negadas son tristeza, ternura, dolor, sensibilidad, miedo y, en muchas ocasiones, culpa”, añade la especialista. Por supuesto, todas son emociones que comúnmente se asocian con la “debilidad”, y es por ello que resultan tan difíciles de aceptar por los chicos.

Pero no se trata de una situación exclusiva del hombre dominicano o el latino en general. “La negación pareciera ser un rasgo masculino universal. La mayoría aprende esto durante su transición de niño a hombre. Dicho proceso les enseña a anular o reprimir sus sentimientos, añadiendo dosis variadas de orgullo, arrogancia, rechazo e invalidación, como medios para desarrollar resistencia e independencia en su trayecto hacia convertirse en hombres”. Así lo explican Tom y Jan Lane en su libro Mujeres fuertes y los hombres que las aman.

Cosa de dos

Esta dinámica de negación, a la larga, resulta en un hombre incapaz de establecer una conexión profunda con su futura pareja. Como mujeres, les podemos ayudar. No obstante, es importante entender que la responsabilidad no es sólo nuestra.

“El trabajo para ayudar a expresarse no inicia en la mujer. El hombre debe darse cuenta de sus emociones para poder trabajarlas los dos. Necesitan una educación donde se derrumben los estereotipos de género. Donde él no piense que tiene el control de todo ni que está incapacitado para conectarse con sentimientos que denoten debilidad. Pero también es necesaria una mujer que no siga asumiendo aquello de “No sea flojo, ¡usted no es un hombre!”, dice el Dr. Fidel Valera Warden (@fpvw), psicoterapeuta sexual y de pareja.

Encerrarse para evitar un enfrentamiento tampoco es recomendable. Tanto el hombre como la mujer necesitan ejercitar la comunicación constante para expresar abiertamente sus emociones. “Como adultos no podemos utilizar la negación y la evasión para esconder cosas en nuestra relación. No podemos acurrucarnos en una esquina, ocultando nuestros sentimientos y motivos para evitar situaciones incómodas o como un medio para lidiar con las heridas y el dolor. Si lo hacemos, albergamos un ambiente de pensamiento subversivo”, dicen los autores de Mujeres fuertes y los hombres que las aman.

Represión transformada en violencia
Uno de los grandes problemas que enfrenta un hombre que reprime sus emociones, es que sus frustraciones se pueden transformar en violencia. Sobre todo en una sociedad como la nuestra.

“Algunos sólo saben expresar sus frustraciones mediante expresiones de ira, pues aprenden que sentir o conectar emociones que no se asocian a la masculinidad, es debilidad. Y que por el contrario, las que expresan violencia, agresión, poder e ira, demuestran hombría”, dice Valera Warden.

Sin embargo, el especialista aclara que violencia es violencia. “Existe una gran diferencia entre una forma mal aprendida de conectar con las emociones, expresándolas sólo de manera agresiva; a un uso continuo de la fuerza de manera abusiva”. Esto último no debe tolerarse.

El hombre del futuro

En la pareja también recae la responsabilidad de poder educar hijos que en el futuro sean capaces de expresar sus emociones abiertamente. “La nueva masculinidad trata de que los hombres no se sientan amenazados por conocer, nombrar y apreciar sus sentimientos. Al educar tanto a hombres y mujeres sobre sus emociones, trabajamos en un nuevo sistema de creencias donde ambos somos iguales, acercándonos a cerrar la brecha en los temas y roles de género”, afirma el psicoterapeuta Fidel Valera Warren del Centro Vida y Familia Ana Simó.

Los niños deben crecer en un ambiente donde llorar sea una expresión genuina de conectar con una emoción, no una debilidad. Enseñar a reprimir es parte de la construcción machista. “Una familia, una amistad, una pareja, como relación o espacio ha de tener en sí un ambiente donde las emociones y el sentir puedan expresarse en seguridad”, concluye el experto.

¿Cómo cambiar?

“El primer paso es reetiquetar las emociones”, explica Marina Castañeda en su libro El machismo invisible regresa. “Ya no conforme a lo que deberíamos sentir, sino a lo que en realidad experimentamos”.

De acuerdo a la autora, la distinción entre emociones aceptables e inaceptables para uno y otro sexo han promovido una gran confusión acerca de lo que realmente le sucede a la gente, no sólo a los hombres. Los psicoterapeutas recomiendan entonces lo que reconocen como la “reeducación sentimental”: ayudando a los pacientes a expresar con precisión lo que están experimentando.

Para esta escritora, la principal respuesta debe ser la educación. Poder con paciencia hablar con nuestros hombres sobre lo que pensamos puede ser la causa de su conducta o la razón de sus frustraciones, no a manera de recriminación, sino como consejo para mejorar. Ayudarlos a controlar sus impulsos, mostrar empatía por su situación y su historia familiar, e intentar llegar a la raíz de lo que le ha impedido ser una persona capaz de abrir su corazón.

Es importante tener en cuenta también cuando se presenta un caso de depresión, en cuyo caso se debe tratar con un especialista de la misma manera en que se trata a una mujer.