Leyendo las etiquetas

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Por Yaneris Michel  Foto Stokkete

 ¡No olvides las fechas! Al leer las etiquetas de tus productos no olvides fijarte en las fechas de vencimiento, sobre todo de aquellos productos “en oferta”. Un producto en estado de descomposición o vencido puede tener efectos muy dañinos en tu salud. Pero también, un producto con fecha de vencimiento a muy largo plazo puede detonar la presencia de mayores cantidades de preservativos artificiales. 

 

De pequeños nos alimentamos según el criterio de nuestros padres. Crecemos sin preocuparnos por lo que comemos, y continuamos así hasta que alguna circunstancia de nuestra vida cambia y nos lleva  a conocer más sobre lo que ingerimos. Comenzar una dieta, desear un estilo de vida más saludable, el primer embarazo… son las circunstancias que más comúnmente obligan a las mujeres a detenerse a leer las etiquetas; sin embargo, hacerlo debería convertirse en un hábito común para todas y todos.

¿Por qué es importante conocer el contenido nutricional de los alimentos? “Las etiquetas nos dicen lo que estamos comprando y nos ayudan a elegir lo que necesitemos según nuestras expectativas”, explica la Dra. Mirtha Pichardo (@dra_pichardo), nutrióloga clínica.

El formato más común de las etiquetas que vemos a diario incluye el valor energético o calorías, la cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas; así como azúcares, fibra y niveles de sodio. Otras también agregan valores como nivel de colesterol, vitaminas y minerales.

Si lo que buscas es llevar un estilo más saludable, lo ideal es que adquieras productos con los más bajos contenidos de azúcar y grasas. También evita aquellos con muchos colorantes y preservativos artificiales.

Leer= a peso saludable

En el 2013, un estudio basado en la encuesta National Health Interview Survey (NHIS), recogida por el Centro Americano para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., determinó que las mujeres que leen las etiquetas pesan hasta 4 kilos menos que las que no lo hacen. El estudio, basado en las respuestas de las estadounidenses, relacionaba cómo esta acción disminuye el riesgo de padecer sobrepeso.

Y es que saber lo que consumes te ayuda a obtener justamente lo que necesitas. Así lo confirma la doctora Pichardo, quien además es experta en nutrición bariátrica. “Cuando buscas bajar de peso lo ideal es preferir los alimentos que contengan 0 gramos de grasa y menos azúcares. Cuando compares marcas, inclínate por las que tengan menos de 2 gramos de carbohidratos y 0 colesterol. Elige también la opción con menor cantidad de sodio, ya que éste propicia la retención de líquidos y está relacionado a casos de hipertensión”, agrega.

En cuanto al tema de la cantidad de calorías que contenga un producto es relativo, ya que elegir uno u otro dependerá de tu estilo de vida y la cantidad de calorías que consumes diariamente mediante actividades físicas.

Por otro lado, recuerda que ingerir alimentos orgánicos ayuda a prevenir enfermedades a largo plazo, como el colesterol alto, la diabetes e inclusive el cáncer.

Proteínas en balance

Uno de los nutrientes más relevantes a observar en lo que consumes son las proteínas. “Es importante consumir la cantidad justa de ellas, ya que si ingieres de más, el cuerpo las transforma en glucosa y aumentas de peso. Pero si las consumes de menos, pierdes masa muscular porque tu cuerpo transforma las proteínas de tus músculos en reservas de energía”, explica Pichardo.

La cantidad a ingerir dependerá de la cantidad de peso que desees perder, explica la doctora, por lo que es ideal que te asesores con un experto en nutrición que te indique la cantidad requerida por tu cuerpo diariamente y los productos de donde las puedes obtener. P

 

Términos que debes conocer

  • Light: Las versiones light o ligeras no necesariamente significan libres de grasa o dietéticas, sino que cuentan con menos grasas saturadas, azúcares o carbohidratos que su versión original. Por tanto, es necesario que leas las etiquetas para conocer el nivel real de estos componentes.
  • Gluten-Free (Sin gluten): Según el libro Apuntes de Gastroenterología, de Norberto Chávez y Sofía Ornelas, “es imposible la completa eliminación de las fuentes de gluten debido a la contaminación de los alimentos con trazas del mismo”. Cuando un producto afirma ser gluten free, se refiere a que la cantidad contenida es lo suficientemente baja para no causar daños a quienes deben evitarlo.
  • Lactose-Free (Sin lactosa): Son productos que sustituyen a los lácteos con texturas y sabores similares, pero con bajos niveles de lactosa que hacen posible su consumo para quienes nacen o desarrollan intolerancia a ésta por alguna razón.
  • Grasas saturadas: Aquí predominan los ácidos grasos saturados, y su consumo se relaciona al aumento del “colesterol malo” y las enfermedades cardiovasculares, ya que son más difíciles de eliminar de nuestro organismo. Generalmente provienen de productos animales como el queso, el tocino o la carne roja.
  • Grasas trans: Se crean mediante un proceso industrial y están presentes en los aceites utilizados para crear ciertas comidas como los snacks o las papas fritas.
  • NON GMO: Alimentos que no han sido alterados genéticamente. Es decir, garantizan que el producto a consumir no ha sido elaborado en un laboratorio.

 

Ojo con el azúcar. Cuatro gramos de azúcar equivale a 1 cucharadita. ¡Una botella de soda de 20 onzas puede llegar a contener el equivalente a 17 cucharaditas!