Comunidad musulmana en RD

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Por Victoria Scheker Foto Adolfo Florentino

La religiones no tienen barreras geográficas, y si bien es cierto que el Islam remonta sus orígenes en Oriente, al tiempo de las tribus pre-Arábigas, sí se encuentran musulmanes en todos los países, incluyendo República Dominicana.

Son las 5:30 de la madrugada. Dentro de las paredes de la congregación una voz melódica, grave y profunda eleva un cántico de adoración, el cual recuerda a los fieles que cada vez que rompe el alba acontece una nueva oportunidad para darle gracias a Dios por un día más de vida. Posteriormente los miembros ya se han purificado, pues entienden que para estar ante la presencia de una divinidad, deben mostrarse tan impecables como su condición de criatura caída les permita. Los hombres y mujeres se dirigen a sus respectivas habitaciones de oración, divididas por género. Así empiezan las mañanas los musulmanes.

La religiones no tienen barreras geográficas, y si bien es cierto que el Islam remonta sus orígenes en Oriente, al tiempo de las tribus pre-Arábigas, sí se encuentran musulmanes en todos los países, incluyendo República Dominicana. Los seguidores de Allah en la nación no son sólo emigrantes o la descendencia de estos. Algunos son dominicanos que se adentraron a la religión por simple curiosidad.

“Muchos entraron a la mezquita a preguntar, y poco a poco se fueron quedando hasta convertirse”, explica el imam Hamdy Mahmoud, quien sirve en la mezquita Al Noor (‘a luz’), primera mezquita en el país, y la única en Santo Domingo.

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Tal es el caso de Abdullah Abdul-Rahman, dominicano quien encontró a Dios en el Islam por medio de sus propias investigaciones y no por influencias familiares. Él, como otros dominicanos conversos, no utiliza su nombre de original, sino que tomó un nombre árabe islámico para identificarse. “Mi nombre de nacimiento no es Abdullah Abdul-Rahman. Conservo el nombre que me dieron mis padres, pero no suelo utilizarlo, salvo en entornos profesionales. Me lo cambié para exaltar a mi Señor. Es una práctica que hacen varios aquí, pero no es obligatorio. ‘Abdullah’ significa siervo de Allah”, dice.

El líder Mahmoud, señor egipcio graduado de literatura americana, cuenta que uno de los conceptos errados que se tiene del Islam es que adoran a un Dios distinto que el de los cristianos. “Allah no es un dios aparte. ‘Allah’ es la palabra árabe para ‘Dios’ así como en ingles es ‘God’”, puntualiza.

En cuanto al tipo de Islam que sigue, enfatiza que son sunitas, pero que “eso de sunitas y chiitas no debería existir”, ya que la división entre un grupo y otro es meramente política. “Chiita significa partidario. Los chiitas decidieron llamarse así por asuntos políticos, y decían que Alí, el sobrino de Mohammed, debió tener más crédito en su camino como musulmán. Sunita significa ‘los que siguen el camino’, y se comenzó a utilizar el término para distinguirse de los chiitas”, describe el imam. Aclara que por eso es que la mayoría de los musulmanes son sunitas.

Ser musulmán en un país católico y no acotumbrado a esta fe, puede ser un todo un reto. Mahmoud expresa que el problema principal está en que las personas no leen, sino que escuchan y creen sin investigar. Cuenta de una vez que vio a un hombre pararse a la puerta de la mezquita con una cara entre confundido y perturbado. Al hablar ambos, se enteró de que el hombre tenía mucho tiempo pasando frente la mezquita, deteniéndose a mirar por momentos, para luego seguir caminando ya que, aunque quería entrar, tenía miedo de no salir vivo. El imam lo invitó a pasar para que conociera el lugar y un poco de lo que realmente se trata su convicción y hoy ese señor es musulmán.

Terrorismo

No es sorpresa que al pensar en Islam, también se forje la imagen mental de personas detonando bombas o produciendo atentados. “La violencia y el terrorismo no tienen religión”, afirma Mahmoud. En tiempos atrás, muchas atrocidades se cometieron en nombre del cristianismo, como Las Cruzadas, condenar a la hoguera a personas que supuestamente no vivían según la Biblia, entre otras.

El siervo líder comenta que muchas personas ven al Estado Islámico como una excusa política, creados por los Estados Unidos para tener presencia en el Medio Oriente, y que, de paso, una excusa para Rusia también entrometerse. Sin embargo, no se muestra ni en contra ni a favor de la idea. Con lo que sí concuerda es que “un grupo de alrededor de 20,000 personas no pueden representar a un grupo de 1,600 millones más.

“En el Islam, si matas a una persona, es como si matases a toda la humanidad”, testifica. Un término que se utiliza mucho como propaganda negativa hacia el Islam es ‘jihad’, lo que se le conoce como ‘guerra santa’. “Jihad significa defender. Si estás en un país y otro quiere ocuparlo, haces ‘jihad’ para defenderte. En la religión, significa hacer el esfuerzo de difundir el Islam.

Al Noor

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La mezquita siempre está abierta, pero su horario de oraciones obligatorias es: 5:30 de la madrugada; 1:30 de la tarde; 5:30 de la tarde; 7:00 y 8:30 de la noche.

“Entre los años 2000 y 2002, muchos estudiantes musulmanes vinieron a América (República Dominicana) a estudiar, ya que aquí la educación les resultaba más barata que en sus países. Fueron ellos los que reunieron dinero para comprar el local y convertirlo en mezquita que tenemos hoy”, cuenta Mahmoud.

Respecto a la cantidad de musulmanes en República Dominicana, el Pew Research Center mostró en su reporte The Future of the Global Muslim Population (El Futuro de la Población Musulmana Global) llevado a cabo en 2010, que la cifra es de alrededor de 2,000 personas.

Las nacionalidades de los miembros de la mezquita son dominicana, libanesa, jordana, siria, palestina, iraquí, pakistaní y haitiana. Una vez un aspirante se convence de que verdaderamente es musulmán, no hay un proceso para transformarse, aunque, como explica el líder, es común que a la hora de la convicción declaren: “doy testimonio de que no hay más divinidad que Allah y Mohammed es su siervo”.

Los curiosos son recibidos sin riesgo de ser juzgados. Aquellos que no son musulmanes y están motivados en conocer sobre la fe pueden tomar libros prestados para educarse. También dispone de hijabs o velos con los que las visitantes pueden cubrirse, en caso de que no tengan la vestimenta adecuada.

La mujer en el Islam

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Foto: Shutterstock

La idea de que la mujer sufre de opresión en el Islam es muy popular, empezando por el hecho de que tienen que cubrir sus cabezas. Lo que muchos desconocen es que también se espera que los hombres lo hagan por igual. El imam Hamdy Mahmoud asegura que la mujer tiene un valor muy grande en el Islam. “Los hombres y las mujeres son iguales en derechos y deberes, sin embargo cada cual tiene un rol que jugar”. Explica que a la mujer se le da total libertad de trabajar, y pone de ejemplo que existen ministras en países árabes, pero se exhorta que si no hace falta económica que no lo haga, porque muchos niños de hoy no tienen quien les de formación, ya que ambos padres llegan tarde y cansados del trabajo.

Algunas musulmanas optan por no portar el velo. Esto se ve más comúnmente en aquellas nacidas en un hogar no musulmán y que decidieron convertirse en el trayecto de sus vidas. Yusuf Abusharif, musulmán jordano-palestino, explica que “algunos revisionistas marginales creen que el hijab no es opcional, el consenso de los eruditos sostiene que es obligatorio. No es permitido que los familiares o el esposo lo imponga, ya que debe ser decisión de la mujer. Sin embargo, es requerido”. Dentro de la habitación de oración, sin embargo, es necesario que la mujer se cubra, independientemente de que en su vida cotidiana lo haga o no.

Pamela Frías, abogada dominicana, conoció la fe en el trato con musulmanes. Comenta que su religión la exalta, pues “en épocas en las que la iglesia católica ponía en duda que las mujeres tuvieran ‘alma’, hacía tiempo el Islam le había reconocido a las mujeres derecho al voto, a heredar, a elegir con quién casarse, entre otros aspectos”.

Hessa Díaz, estudiante de negocios internacionales, quien llegó al Islam al acercarse al puesto que la mezquita dispuso en la Feria del Libro, proviene de una familia dominicana católica, la cual al principio se sintió algo chocada por la decisión de su hija. Sin embargo, cuenta que hoy se sienten tranquilos porque vieron su transformación hacia una mejor persona luego de convertirse.

Respecto al ámbito laboral, en el trabajo debe usar uniforme, pero les permiten utilizar el hijab. “A ninguno de mis compañeros de trabajo o jefes les importa que utilice mi velo en las reuniones o salidas de grupo. De hecho me tienen cierto respeto y quizás hasta admiración, pues siempre me usan como ejemplo de disciplina”, expresa.