Erotismo reprimido

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, Sexo y relaciones

Por Yaneris Michel

La represión de la propia sexualidad es un asunto muy común, sobre todo entre las mujeres, y mucho más en culturas como la nuestra. En su libro Sexualidad y erotismo en la pareja, Bernardo Stamateas dice: “Los factores educacionales que fuimos recibiendo desde múltiples lugares, la religión, nuestras familias, nuestras amistades, las comunicaciones callejeras, los mandatos de los medios de comunicación, sobre qué es y qué no es normal, lícito o agradable, conforman una complejísima red de estímulos que van a influir y marcar nuestra concepción de la sexualidad”.

Así lo reitera Virginia Pérez (@VirginiaPerezR), psicóloga y terapeuta sexual y de pareja, quien añade que entre las causas comunes por las cuales las dominicanas tienden a reprimir su erotismo se incluyen: la desinformación en cuanto a la educación sexual o la omisión de la misma, el temor a ser juzgadas por sus parejas, el miedo al qué dirán y una educación estricta donde a la mujer se le exige que debe ser conservadora.

“Cuando educamos a nuestras hijas bajo esas condiciones, estamos formado a una mujer con tendencias a reprimir sus instintos del placer, no teniendo una aceptación de su cuerpo ni de su sexualidad, sin poder expresar las emociones sexuales que pudiera experimentar junto a su pareja. Esto es llamando en el psicoanálisis ‘conflicto sexual del inconsciente’, que se genera durante la etapa de la niñez”, explica Pérez.

¡Habla!

¿Cuántas veces se repite que lo más importante para una pareja es la comunicación? Aplica también para el sexo, hay que hablar. Esas preguntas que te hiciste anteriormente, ahora es tiempo de que las converses con tu pareja, por eso es tan importante la confianza y el no hacer juicios de lo que pensará el otro.

Los casos de erotismo reprimido son “sumamente frecuentes, pues la mujer sigue viendo la sexualidad como algo para dar placer al otro, no a sí misma, por lo que tiende a no darse el permiso de sentir ni exigir nada en materia de sexualidad”, dice nuestra columnista Ana Simó (@AnaSimoRD), psicóloga clínica y especialista en sexualidad.

¿Quieres experimentar pero no te atreves? 

Convérsalo con tu pareja. Déjale saber si te gusta cuando te toca en cierta zona, si quieres que te hable al oído, si prefieres el sexo en la mañana o en la noche. Es importante que comiences a decir lo que quieres para que puedas obtenerlo.

Manos a la obra

Simó afirma que estos casos no suelen ser para nada complejos. Con algunos tips y un poco de paciencia puedes ponerte en camino hacia vivir una sexualidad plena:

Usa lubricante: Cuando la lubricación vaginal no llega de modo natural, la sequedad puede causar molestias que pueden ocasionar frustraciones. El lubricante puede ayudar a relajarte durante el sexo, y paulatinamente disfrutarlo a plenitud. No te olvides que con los cambios hormonales puede presentarse sequedad vaginal, lo cual hace más dolorosos y menos placenteros los encuentros sexuales. Consulta con tu ginecólogo sobre qué emplear.

Sé alguien más: ¿Tienes un alter ego? ¿Una especie de doble personalidad dentro de ti que sueña con creativos escenarios para el sexo? ¡Dale espacio! Atrévete a asumir un nuevo personaje, usar disfraces eróticos y jugar a interpretar situaciones que harías “si fueras otra”. Simó incluso recomienda ponerte en movimiento: “Me encanta que la mujer use el baile, también les sugiero tomar clases de teatro. Esto le ayuda a soltar la rigidez recibida durante su educación”, dice.

Interioriza tus emociones: La experta plantea otra herramienta que funciona: taparte los ojos mientras te duchas y utilizar otros sentidos para guiarte en la apertura de las sensaciones. Del mismo modo, recomienda hacer ejercicios de respiración de manera constante para aprender a conectar con nosotras mismas. Lo importante es que comiences a interiorizar tus emociones y descubrir lo que te hacen sentir bien y sexy, para luego potenciarlas con tu pareja.

Cambia de escenario: Lo nuevo y desconocido incentiva la producción de dopamina en nuestro cerebro, propiciando la excitación. Comienza por cambiar de lugar en la casa (la ducha, la sala, la cocina), luego pasa a probar con nuevas posiciones, hasta finalmente planear entre los dos escapadas hacia lugares donde puedan salir de la rutina.

¿Necesitas un empuje?

Quizás necesites ayuda de un experto.  “Analizamos si la situación es primaria o secundaria, es decir, si siempre ha sido así o fue algo situacional”, explica Pérez.

Una ayuda para tu autoestima

Más allá de su función procreativa (ley natural) y de su función de placer (ley fisiológica), el sexo tiene también una función en tu autoestima. Así lo explica Bernardo Stamateas en el libro “Sexualidad y erotismo en la pareja” cuando dice que “la sexualidad ampliamente entendida implica un ‘orgullo saludable’. “Necesitamos que nos toquen, que nos miren, que nos acaricien. Cuando esto está presente se fortalece nuestra autoestima, nos sentimos bien, queridos, amados; opera aquí una ley psicológica”, añade el autor.

La autoestima juega un papel fundamental en que la mujer pueda expresar su erotismo. “La mujer desconoce aún el poder de su cuerpo y necesita darle valor al mismo. Una mujer con baja autoestima tiende a buscar la aprobación del otro y deja lo de ella para después, esto influye muchísimo en su sexualidad”, explica Ana Simó.

¿Cuáles son tus valores respecto a la sexualidad?

El que puedas liberar tu lado pasional dependerá mucho de tus conceptos sobre lo que el acto sexual significa y cómo lo asumes. Según el autor James Leslie McCary, la sexualidad es aceptable si reúne tres requisitos:

1 No ser dañina para ninguno de los participantes.

2 Ser llevada a cabo por dos personas adultas y responsables.

3 Ser expresada lejos de la vista de observadores indeseables.

No obstante, las personas pueden tener concepciones diferentes respecto a lo que es bueno y lo que no, lo que es aceptable y lo que no lo es, lo que les da placer y lo que nunca estarían dispuestos a hacer.

¿Cuáles concepciones tienes tú? ¿Qué cosas te impiden disfrutar de la relación íntima plenamente? ¿Estas cosas vienen de ti misma, de tu pasado o de tu actual relación? Son preguntas que debes hacerte para comenzar a entender las razones que te impiden liberar tu pasión. Sólo así podrás emprender el camino hacia resolver lo que te frena o buscar la ayuda de un especialista en caso de que experimentes un caso extremo. La primera represión que debes enfrentar es la de tu propia mente.