Greenery + bienestar: fórmula perfecta

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Por Leandro A. Sánchez Foto ESB Professional

Pantone, autoridad máxima del color, anunció el verde Greenery como el Color del Año 2017. Se trata de una tonalidad que evoca las plantas, el pasto y la hierba como símbolo de un nuevo comienzo. Y a propósito de que nuestra edición celebra la onda fit; que promueve el bienestar físico y emocional, entendemos que nuestro contacto con la naturaleza debe ser vital. ¿Las razones? Te las contamos a continuación.

El nuevo milenio ha traído consigo innumerables cambios que abordan todas las aristas de la vida: personales, profesionales, emocionales… Sobre todo gracias a la tecnología, que ha facilitado los procesos, pero que en parte ha sido la causante de un ritmo de vida mucho más acelerado, que nos ha alejado, hasta cierto punto, de nuestro ideal estilo de vida: uno más conectado con nuestra esencia y la naturaleza.

Si nos detenemos a reflexionar un momento, nacimos en un ambiente natural y poco a poco lo hemos ido transformando en uno totalmente artificial. Un simple ejemplo de esto es que nos pasamos la mayor parte del día en la oficina bajo luces artificiales; al salir estamos tan cansados que corremos a casa a pasar la noche, por igual, entre paredes.

Partiendo de esta premisa, no resulta extraño entonces que en estos tiempos cada vez más gente esté padeciendo el Trastorno por Déficit de Naturaleza o TDN, una de las denominadas enfermedades psicoterráticas y somaterráticas, según el filósofo australiano Glenn Albrecht, que no son más que “trastornos que tienen su origen en una deficiente o patológica relación con el entorno en el que vivimos”. Y aunque no es una condición médica reconocida, la preocupación por sus efectos sobre el bienestar ha estado sobre la palestra pública en la época actual.

“Es un síntoma del estilo de vida actual”, dice Ross Cameron del Departamento de Paisajismo de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, en una entrevista para BBC Mundo. “Estamos muy conectados a la tecnología moderna y a las cosas que observamos, menos al mundo que nos rodea. Irónicamente, es más probable que aprendamos sobre la vida silvestre por un programa de National Geographic que a través de un paseo por el bosque”.

Quien acuñó el Trastorno por Déficit de Naturaleza fue el periodista y escritor estadounidense Richard Louv, en su libro El último niño del bosque (2005), quien investigó las experiencias de los niños en el pasado y presente y concluyó que no resulta para nada beneficioso el estar alejados de la naturaleza. Louv sostiene que tal vez seamos más vulnerables a estados de ánimo negativos o a que se nos reduzca la capacidad de concentración. El revuelo causado por este texto llevó a la creación de la fundación Red de Niños y Naturaleza, “una organización sin fines de lucro cuya misión es impulsar en todo el mundo la reconección de los niños con la naturaleza”, que al día de hoy ya tiene presencia en países como Colombia, Brasil, México, Argentina, Chile, Puerto Rico y Perú.

“Tendemos a llevar el estilo de vida de un ladrillo”, sostiene la catedrática inglesa. Y a ella la corrobora la interiorista y paisajista dominicana Xabiela Jiménez, para quien, básicamente, “cualquier contacto con la naturaleza o espacio verde parece tener cierto potencial”. Pequeñas y sen-cillas conexiones pueden levantar el ánimo, no se trata necesariamente de tener que hacer un gran viaje al Pico Duarte o a Los Haitíses… Tener un jardín en casa, plantas que cuidar o árboles frondosos a su alrededor pueden hacer la diferencia. Otra opción puede ser, hacer ejercicios en el parque, en vez de ir al gym.

Más allá del TDN

Y como si fuera poco, el siglo XXI incluye un nuevo término que toca muy de cerca nuestra relación con el medio ambiente: la solastalgia. Sí, así como lo lees.

Dada a conocer por el filósofo Albrecht, hace referencia al sentimiento que nos invade cuando sentimos que nuestro entorno familiar está cambiando.

¿Lo necesitas más claro? Es lo que sientes cuando después de muchos años regresas a tu barrio, y las casas de tus amigos se han convertido en tiendas, oficinas, etc.

O para ser más atinados al tema que tratamos: cuando el parque en el que jugabas ya no tiene casi árboles o lo convirtieron en un parqueo.

El término es una fusión de la palabra en latín solacium o consuelo, y algia (dolor). Desde que Albrecht lo propuso empezó a ser usado por diversos sectores, entre ellos, académicos y psicólogos clínicos. P

“EN MENOR O MAYOR MEDIDA TODOS PADECEMOS ESTE TRASTORNO, SOBRE TODO LOS MÁS ASIDUOS A LA CIUDAD. ES UNA PATOLOGÍA VICIOSA ADQUIRIDA CON LAS COSTUMBRES QUE TRAE CONSIGO EL LLEVAR UNA VIDA COSMOPOLITA”.

Xabiela Jiménez, interiorista y paisajista.

SÍNTOMAS

Aunque no hay estudios que lo avalen ni es considerado un trastorno médico, los síntomas aún no han sido sistematizados, pero se relacionan con ansiedad, estrés y fatiga. También ha sido asociado con cuatro grandes patologías: obesidad, enfermedades respiratorias, trastorno por déficit de atención e hipovitaminosis D.