Sin “batería”

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Por Alexandra G. Roca  Ilustración Stmool

Es lunes y sientes que es viernes y que varios camiones “pasaron” sobre ti. Piensas que nunca habías amado tanto tu cama y que pudieras quedarte en ella todo un mes. Literalmente el cansancio te arropa todo el día, sin importar lo que hagas o dejes es hacer. Si te identificas, este artículo es para ti.

En 24 horas podemos vivir muchas cosas, enfrentar emociones diversas que van desde la alegría, la tristeza o el enojo hasta la angustia y la ansiedad. A esto le agregamos las tareas y responsabilidades que debemos cumplir y que nos agregan un estrés que alimenta el sentimiento de fatiga.

Existen dos tipos de cansancio que no siempre se dan a la vez, el mental y el físico. El primero surge por el esfuerzo que hacemos en nuestras labores como profesionales, padres, amigos y familiares. Cumplir con los pendientes y saber que probablemente el tiempo no dará crea estrés y agotamiento mental. Porque, seamos honestos, muchas veces pensamos que en vez de 24 horas el día tiene 48, y no contemplamos los imprevistos ni los típicos tapones de la ciudad, por señalar uno de nuestros más sencillos pero estresante problema diario, gran causante del cansancio.

Normalmente, el cansancio o agotamiento físico es pasajero y se puede atribuir a causas puntuales, como la falta de sueño, un día productivo en el trabajo, un largo viaje, intenso entrenamiento físico o alguna situación emocional que nos consuma.

Pero, con el agotamiento viene la debilidad, y detrás del continuo pesar se puede esconder alguna enfermedad o el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

El SFC es un cansancio intenso y continuo que no se alivia con el descanso y no es consecuencia directa de otras enfermedades. Según Medline Plus, las causas principales pueden ser el virus de Epstein-Barr o el virus del herpes humano tipo 6, así como la inflamación en el sistema nervioso debido a una respuesta defectuosa en el sistema inmunitario.

El portal de Salud y Medicina de España, Omneda, recomienda hacerse las siguientes preguntas para determinar el nivel de cansancio, su origen y qué podemos hacer para mejorarlo.

• ¿Desde cuándo te sientes cansada?

• ¿Cómo se manifiesta la debilidad?

• ¿Atribuyes el cansancio a un desencadenante concreto?

• ¿Has padecido alguna enfermedad recientemente y cuáles has padecido anteriormente?

• ¿Qué dieta sigues y cuáles son tus hábitos de vida?

• ¿Tomas medicamentos?

• ¿Has notado que sufres otras molestias como falta de aire, pérdida de peso o algún tipo de dolor?

En caso de cansancio intenso y constante, es conveniente consultar con su médico de cabecera para llegar a un diagnóstico correcto que explique las causas del agotamiento y se inicie cuanto antes el tratamiento correspondiente.

Mejora los síntomas 

* Empecemos por la nutrición. Cuando no dormimos suficiente y exponemos nuestro cuerpo a mucho estrés, las hormonas y reguladoras del apetito se alteran, llevándonos a comer de más y sin control.

Giselle Escaño (Dra. Gi), especialista en nutrición y medicina estética del Centro Escaño de Endocrinología y Estética, es pro equilibrio: “No existe un alimento específico que elimine el cansancio o mejore sus síntomas, pero con una alimentación equilibrada puedes satisfacer tus necesidades nutricionales y mejorar el sentimiento de fatiga”, explica.

Escaño afirma que el primer paso es organizar tus comidas, es decir, los horarios y qué consumirás en cada una de ellas. No podemos saltar ninguna, pues el desayuno, el almuerzo y la cena son tan importantes como las meriendas. Comer cada tres a cuatro horas te ayuda a recargar energías y ánimo.

Para que el cuerpo y la mente funcionen adecuadamente es vital ingerir carbohidratos, proteínas y grasas buenas en cada una de las comidas. La nutricionista señala que las frutas y vegetales, como mayores proveedores de antioxidantes, vitaminas y minerales, pueden ayudarnos a levantar las defensas y con ellas fortalecer nuestro sistema inmunológico y disminuir los niveles de agotamiento.

“Algo muy importante es la falta de vitamina D que hoy en día es tan común”, agrega la Dra. Gi. Esta ayuda al organismo a absorber el calcio que necesita. De 10 a 15 minutos de exposición al sol, tres veces a la semana, es suficiente para producir los niveles requeridos.

* Mucha agua

Otro detalle que muchas veces pasamos por alto es ingerir suficiente de agua o líquidos para no caer en la deshidratación. Lo ideal es tomar dos litros de agua diario, dependiendo del cuerpo y las necesidades de cada quien. Para esto puedes comprar un termo o una de 1.5 litors y tenerlo a mano siempre, así crearás el hábito de beber la cantidad adecuada.

* Durante el trabajo

Largas horas frente a un computar o estar físicamente activo moviéndose de lado a lado sin parar, nos irrita los ojos, activa las hormonas del estrés y a la vez nos va deteriorando. La doctora Gilda Solano, experta en Medicina Holística, explica que debemos tomar un descanso cada dos o tres horas, por unos             diez minutos.

Durante este tiempo podemos caminar por la oficina, tomar un poco de sol para alimentar nuestra vitamina D o simplemente sentarnos derechos con la espalda pegada del espaldar de la silla y hacer ejercicios de respiración profunda inhalando por la nariz, inflando el vientre y exhalando por la nariz suavemente.

* En el dormitorio

Una mala noche es la causa más común de este mal, así que una vez entremos a nuestro templo del sueño debemos tener pendiente ciertos detalles que nos alteran el descanso y que sin darnos cuenta ponen nuestro cerebro en           actividad continua.

Nuestra mente se relaja y desconecta cuando estamos en tranquilidad y oscuridad; cualquier luz le envía la señal al cerebro de que aún es de día y tenemos pendientes por terminar, interfiriendo con tu ciclo de sueño. Lo primero: deja de usar el celular antes de acostarte. En vez de revisar las redes sociales o seguir conectada a Whatsapp, intenta leer un libro, escucha música relajante o simplemente practica ejercicios de respiración y relajación en la cama.

Se recomienda dormir ocho horas diarias, entre 10:00 p.m. y 7:00 a.m., el período de tiempo de mayor descanso.

*Tratamiento holístico

Solano recomienda tomar té de manzanilla, de menta o canela con flor de tilo para relajar nuestro cuerpo, apaciguar el estómago y poder descansar en la noche.

También son excelentes para contrarrestar el cansancio los aminoácidos, oligoelementos, los minerales y el colágeno.

La belleza, el cuerpo y una mente descansada no se disocian. Prueba colocando aceite de ajonjolí en todo el cuerpo o una gota encima del parpado, dormirás como una bebé.

Cena ligero. Para que tu cuerpo asimile los alimentos y haga bien la digestión. Se recomienda comer un mínimo de dos horas antes de dormirse.