Flexitarianismo, la tendencia del año

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Por Yaneris Michel  Foto Leonid and Anna Dedukh

La propuesta no es tan nueva. En el 2008, Dawn Jackson Blatner publicó su libro The Flexitarian Diet (La Dieta Flexitariana), bajo la premisa “pierde peso, aumenta tu energía, y potencia tu sistema inmunológico – ¡sin renunciar a la carne!”. En él, la dietista y nutricionista propuso, sobre todo a las mujeres, una dieta con la cual dejarían de enfocarse en contar calorías y calcular cada gramo, para practicar un estilo de vida basado en el balance y el predominio de los vegetales.

“La palabra flexitariano viene de flexible + vegetariano. Por tanto, no es un plan estricto para anteponer alimentos buenos versus malos; el flexitarianismo no juzga lo que comes actualmente, sino que te pide incluir más plantas en tu dieta y probar nuevas cosas”, dice Jackson.

La filosofía detrás de este modelo dietético envuelve cinco componentes, The Flex-Five (Los 5 Flex), y estos son:

1. Cinco grupos de comidas Flex 2. Cinco semanas de plan alimenticio Flex. 3. Cinco Flex recetas con cinco ingredientes principales. 4. Cinco factores Flex de fitness. 5. Cinco salvavidas de la vida Flex. Cada uno de estos componentes es explicado por Jackson en su libro, y otros autores y nutricionistas también han agregado sus versiones al respecto.

El detalle fundamental está en el primer punto, los cinco grupos de comida Flex, que son:

1. La nueva carne: Al disminuir tu ingesta de carne, ¿de dónde obtienes las proteínas? El flexitarianismo propone alimentos como tofu, habichuelas, lentejas, guandules, semillas, nueces y huevos como la principal fuente de proteínas.

2. Vegetales y frutas: Duplicar la ingesta de vegetales en mayores cantidades al día ayuda a disminuir el consumo de calorías sin el sentimiento de que mueres de hambre. Igualmente, las frutas naturales te ayudarán a mantener tus niveles de azúcar.

3. Granos y alimentos integrales: Avena, pan, pasta y integral, y hasta palomitas de maíz, son fundamentales. Pero también se agregan la quinoa, el coucous y otros similares, que te ayudarán a obtener la sensación de saciedad que necesitas, además de facilitar la digestión y mantener saludable tu sistema cardiovascular.

4. Lácteos: Esta dieta tampoco los condena, ya que son ricos en calcio y vitamina D, y otros nutrientes necesarios para la salud. Sí te invita a sustituirlos por opciones descremadas o semi-descremadas, lácteos a base de soya, quesos bajos en grasa y yogurt.

5. Azúcar y especias: Condimenta con hierbas frescas, más que con sal. Utiliza aderezos no industriales o vinagres; edulcorantes como miel de agave o de maple, y aceites saludables como el de oliva.

¿Desventajas?

“Al ser tan flexible y poco estructurada, es fácil alejarse de los lineamientos principales de la misma, retomando así viejos hábitos y dejando de percibir sus beneficios. También el paciente debe planificar su menú con consciencia, incluyendo suficientes proteínas a diario”, afirma la doctora Sunna Kury.

De la mano con el ejercicio. ¿Pueden asumir un régimen flexitariano quienes se ejercitan constantemente? “Por supuesto que sí”, afirma la Dra. Susana Kury (@DraSusanaKury). “El hecho de ser flexible permite agregar los nutrientes adicionales que requiera el atleta”.