“La música me permite expresar mis sentimientos a través de la voz”

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Su dulce personalidad y gran voz es su principal carta de presentación. Nuestra entrevistada, Paola González, es una destacada soprano dominicana egresada del Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, donde estudió canto, y finalizada esta etapa obtuvo una beca para estudiar una Licenciatura en Música con especialización en Canto Lírico, en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. Su pasión y entrega la condujeron luego a continuar sus estudios en el College-Conservatory of Music de la Universidad de Cincinnati (EE. UU.), donde cursó una Maestría en Música con énfasis en Canto Lírico. Y un año después se encaminó hacia Europa, donde perteneció al alumnado de la Accademia di Musica Europea, en Roma, Italia. Allí cursó un Diplomado en Perfeccionamiento Vocal. Tiempo después, para completar su entrenamiento y poder especializarse también como maestra en Pedagogía Vocal, decidió hacer un Doctorado en Artes Musicales, nueva vez en la Universidad de Cincinnati.

¿En qué momento decides dedicar tu vida a la música? Diría que tenía que pasar porque la llevo en las venas; mi familia es muy musical: todos cantan o tocan un instrumento. Además, empecé a estudiar música desde muy pequeña. Cuando el arte que amas te define y se vuelve tu mundo, es muy difícil no dedicarse a ello. Ahora bien, me decidí cuando comencé a tomar clases de manera profesional en el Conservatorio. Al inicio mis motivos eran meramente placenteros… nunca pensé que me iba a dedicar a cantar ópera o que el canto se iba a convertir en lo que significa hoy para mí, pero desde la primera clase me fui enamorando de la música, de la oportunidad de desdoblarme y convertirme en cada uno de los personajes que interpretaba.

¿Fue difícil tomar la decisión, sobre todo en un país como el nuestro, donde el canto lírico no tiene tanta “cabida”? No. Gracias a Dios he contado con el apoyo incondicional de mi familia. Es cierto que en nuestro país el arte culto no tiene tanto auge como el popular, pero aún así existen oportunidades de trabajo, y si uno se lo propone, se puede hacer mucho para su impulso. Lo importante es saber qué uno quiere y adónde quiere llegar, trabajar muy duro, perseverar y reinventarse a diario.

¿Qué ha sido lo más gratificante a lo largo del camino? La tanta música hermosa que he podido cantar, los lugares donde me he presentado, los países que he visitado, pero sobre todo, las personas que he conocido y han aportado a mi crecimiento como persona y artista durante estos 18 años de carrera. Para alguien que desde siempre soñó con estas oportunidades, el verlas hechas realidad significa que todo el esfuerzo ha valido la pena.

¿Y lo menos? En el plano personal diría que separarme de mi familia por tanto tiempo; era necesario para poder lograr el tipo de educación que requería. En lo profesional, la carrera de cantante de ópera es muy hermosa y difícil a la vez; tienes que prepararte muy bien para estar al nivel de otros que, al igual que tú, son muy talentosos. La competencia es muy dura y hay que ser fuertes emocionalmente. También, el proceso de conseguir trabajo es generalmente a través de audiciones para las cuales te preparas y vas con toda la emoción, pero a veces el resultado no es positivo, y eso duele.

 

“Su interés por la educación musical la llevó a crear su academia de canto, donde trabaja con jóvenes promesas del canto lírico dominicano”.


¿Qué entiendes necesita nuestra escena lírica para que crezca y se mantenga?
Muchos factores afectan negativamente en el crecimiento musical del país. Uno de ellos es que no existe en nuestra cultura el deseo de conocer el arte elevado. Es una responsabilidad de los padres proveerles a sus hijos información correcta e intelectual, motivarlos a nunca parar de aprender, a ser mejores cada día. Otro punto es que la materia de música o educación artística no se está impartiendo en las escuelas y colegios, y si se imparte no se le da el apoyo y respeto que merece. Esto es de vital importancia para formar una apreciación e interés por el arte a temprana edad.

¿Qué tipo de experiencias te recuerdan día tras día que estás en el camino correcto? Diría que el poder alegrar a alguien con mi música, aunque sea por un instante, ese es mi mayor premio y motivación. Cada vez que alguien se me acerca luego de cantar y me dice “me hiciste feliz” o “me hiciste llorar de emoción”, esos son los momentos en los que le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de tocar muchos corazones a través de mi voz.

¿Bajo qué tipo de producciones musicales te sientes más completa? Me siento cómoda cantando en todos los estilos, que van desde la ópera hasta el repertorio de canción de arte. Sin embargo, donde me siento una artista completa es cuando participo en una producción de ópera, ya que reúne todas las artes (música, teatro, pintura, danza, arquitectura, etc.).

¿Qué entiendes debe ser vital en quienes deseen estudiar canto lírico? Practicar es lo más importante. La madurez vocal se construye a través de la repetición correcta de la técnica vocal. Otro punto importante es tener perseverancia, no desfallecer. Por igual, todo lo que pueda nutrir el intelecto será bienvenido: investigar, escuchar mucha música, ser curiosos ante nuevos repertorios, aprender varios idiomas, leer y educarse en cultura general, no limitarse exclusivamente a conocimientos musicales… Pero al final, lo más importante es creer en uno mismo y en el talento que Dios nos dio sin olvidar nunca que es principalmente eso: un regalo de Dios que debemos cosechar y poner al servicio de los demás, no tanto para beneficio personal ni para alimentar el ego propio.