¿Madre o mujer?

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Por Leandro A. Sánchez / Foto: Shutterstock

El llamado “reloj biológico” de la mujer no se hace esperar. Esta ansiedad incrementa más aún cuando la mujer sobrepasa los treinta años. De ahí se desprende el  “Estudio Clearblue sobre planificación del embarazo”, realizado por la consultora ASAP, el cual revela que el factor que más anima a las mujeres a ser madres es la edad, por encima de la situación laboral de la pareja o la actual crisis económica.

En la medida en que las mujeres han ido desarrollándose y logrando mayor autonomía, han aparecido guarderías, maternales y cuidadoras especializadas que favorecen la seguridad y el desarrollo de los hijos. Muchos padres se han incorporado al sistema de apoyo de las mujeres, cuidan de sus hijos y los llevan y traen de esos espacios. Esto favorece, no tan sólo a la reducción del estrés de las mujeres, sino, al bienestar y a una mejor integración de todas las familias.

“Los prejuicios son los que desfavorecen, culpabilizan y distorsionan la realidad actual de las mujeres”, Soraya Lara, psicóloga.

Si hacemos un viaje al pasado, la mujer en aquel entonces se dedicaba única y exclusivamente a ser ama de casa y madre. En la actualidad, otros centros de interés más allá de la maternidad, como el trabajo y el desarrollo de una carrera profesional, los estudios o los hobbies, acaparan su atención, comenzando a “advertir” que, si bien la maternidad deseada puede hacerlas felices, esto no es una fórmula cien por ciento efectiva para todas, en igual medida. Y aunque para muchas es el mayor logro que pudieran obtener en vida, para otras, ser madre es sinónimo de sacrificio, y en casos extremos, una batalla difícil de ganar porque no es lo único que desean.

La psicóloga y terapeuta familiar y de pareja, Soraya Lara, entiende que nos encontramos ante una generación de mujeres que por lo general no presentan un conflicto entre ser mujer profesional, trabajadora, política y su condición de madre. “Las mujeres son conscientes de que tienen que lograr un balance entre ambos roles, los cuales no se oponen ni son disfuncionales. Ellas lo han logrado. La inclusión de las mujeres a los ámbitos educativos, laborales y políticos han modificado los perfiles tradicionales, lo que implica mayores actividades”, explica la especialista. De ahí que han ido desarrollando nuevas habilidades para enfrentar las tareas actuales buscando nuevos sistemas de apoyo y cuidado para sus hijos. El estrés puede ser manejable, y no necesariamente provocar una falta de adaptación social o emocional.

Sin embargo, ¿qué señales dan indicios de que alguien se inclina hacia uno de los dos escenarios: madre o mujer? Lara detalla que históricamente se ha hecho creer a las mujeres que son culpables o defectuosas si no cumplen con las exigencias de ser madres. Que si no están a tiempo completo son “culpables” si algo sale mal.  Y peor aún, si deciden no tener hijos o procrear uno o dos, en lo cual no ve ningún problema, la culpan.

Ante una situación similar, las parejas que tienen la capacidad de dialogar y ponerse de acuerdo en sus planes como familia, no presentan conflictos agravados. “Cuando aparecen posturas rígidas e innegociables se presentan inconformidades. Si como sociedad dejamos de ver esto como un problema o patología familiar y/o de pareja, desaparecerían estas cargas innecesarias”, aclara la especialista, quien dirige el Centro de Asistencia Familiar y preside el Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (Pacam).

¿Cómo lidiar ante esta situación y enfrentar a los hijos y esposo, en cada caso? “Toda familia es un sistema de apoyo, de desarrollo y estímulo para alcanzar la autonomía de todos sus integrantes. Si desde el principio se concibe así, todos formarían parte activa del mutuo apoyo y colaboración para salir hacia adelante, adaptarse a las nuevas demandas y reducir el estrés familiar”, finaliza la especialista.