Mujer e hipertensión: lo que debes saber

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Por Patricia Crusset Foto Garagestock/Shutterstock

“Es una condición más común en las mujeres que en los hombres por encima de los 60 años”, dice Edgar Cadena, médico cardiólogo del Centro Médico Caribe y del Instituto Dominicano de Cardiología, sobre la hipertensión arterial. Y la razón es que cuando se empiezan a gestar los cambios menopáusicos, entre los 45 y 55 años, la mujer ya no está protegida por las hormonas.

“Cuando una mujer entra en el período de la menopausia experimenta cambios que inciden en la distribución de su grasa corporal, hay una disminución de la tolerancia a la glucosa, alteración de los lípidos e inflamación vascular”, explica Cadena. Esos factores, sumados a un estilo de vida sedentario y a una alimentación desequilibrada se convierten en una “bomba de tiempo” en ellas.

Un cuadro de hipertensión no tratada repercute severamente en el organismo. “Se le puede poner el corazón grande (insuficiencia cardíaca, puede desarrollar un infarto o trombosis cerebral)”, añade el experto. Entre los síntomas de alerta están dolor de cabeza, náuseas o vómitos, confusión, sangrado nasal y cambios en la visión.

“Hablamos de hipertensión arterial cuando las cifras de la presión arterial se mantienen elevadas durante un largo período de tiempo. Hablamos de cifras elevadas cuando la presión sistólica (alta) está por encima de 140 milímetros de mercurio, o la presión diastólica (baja) por encima de 90 (lo que se llama habitualmente 14/9)”, explica el doctor Esteban López de Sá, de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario La Paz, en España.

De acuerdo con una de las conferencias desarrolladas en el  Congreso Mundial de Cardiología y Salud Cardiovascular (WCC 2016), en México, los signos y síntomas de la enfermedad cardíaca en las mujeres pueden ser diferentes a los del hombre, y por lo tanto, podrían pasar fácilmente inadvertidos o ser atribuidos a otras enfermedades. Frecuentemente, las mujeres también demoran más en acudir a Urgencias cuando sufren un ataque al corazón. Esto significa que son más propensas que los hombres a morir de un ataque a éste; también tienen mayor probabilidad de quedar gravemente discapacitadas o tener problemas después de un accidente cerebrovascular (ACV).

“Necesitamos que las mujeres sepan a qué deben prestar mayor atención. Actualmente, muchas piensan que el cáncer es la mayor amenaza para su salud, cuando en realidad se trata de su corazón”,  resaltó durante el evento Johanna Ralston, CEO de la Federación Mundial del Corazón.

Cadena destaca que en algunos casos la presión alta es asintomática. Po esto es ideal que durante el chequeo rutinario con el ginecólogo se evalúe la presión, y en caso de que esté alta, sea referida a un médico-cardiólogo, quien determinará el tratamiento de lugar.

De acuerdo a la Fundación Española del Corazón, la hipertensión supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo. Este incremento termina siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo, y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardíaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias. En aquellos pacientes que ya han tenido un problema cardiovascular, la hipertensión puede intensificar el daño. Además, propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral). En el peor de los casos, la hipertensión arterial puede reblandecer las paredes de la aorta y provocar su dilatación (aneurisma) o rotura (lo que inevitablemente causa la muerte).

A partir de los 60 años,

una de cada 17 mujeres padece

de hipertensión arterial.

¿Por qué se debilita el corazón?

En un video difundido por la Fundación Española del Corazón, el doctor Esteban López de Sá explica: “Uno de los efectos de la hipertensión es provocar que el corazón trabaje en exceso, con lo cual se produce una hipertrofia del ventrículo izquierdo, que ocasiona un aumento de las necesidades de consumo de oxígeno  y hace que el corazón se debilite por sobrecarga de trabajo, luchando contra esa condición. También se endurecen las arterias, al estar sometidas a una mayor presión”.