Nathalie Peña Comas como Beyoncé en Dreamgirls

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Por Leandro A. Sánchez

Ella es sinónimo de talento, pasión y tenacidad. Durante los últimos años, a Nathalie la hemos visto pasearse por distintos escenarios alrededor del mundo, y en esta oportunidad encarna un personaje que, al igual que ella, lucha por materializar su sueño musical día tras día.

Cuando se tienen las metas muy claras y se dejan fluir las energías, el Universo conspira para que aquello que persigues de materialice. Nathalie es un ejemplo de esto. Su educación musical comenzó a los ocho años en la Escuela Elemental de Música Elila Mena. Entusiasmada por seguir explorando este maravilloso mundo, pasó al Conservatorio Nacional de Música donde profundizó sus conocimientos de piano y flauta. En el 2003 hizo maletas y se fue hasta Viena, donde continuó sus estudios superiores de piano en la Universidad de Música y Artes Dramáticas de esta ciudad. Pero no fue hasta el 2007 cuando su carrera musical dio un giro al iniciar su licenciatura en canto lírico, género poco explorado por nuestra entrevistada en aquel momento. Desde entonces, vive por y para ello.

Junto a sus hermanas (Evelyn y Nicole), con quienes comparte el oficio de músico, ha conformado el ensamble Spirituosi, dedicado a la difusión de la música clásica y folclórica latinoamericana y caribeña en Europa. Y movida por el deber de colaborar con la educación musical de RD, ha formado la Fundación Musical Trébol, que organiza talleres de conocimientos básicos y perfeccionamiento de ejecución instrumental, dirección coral y orquestal, canto lírico, composición, etc., impartidos por músicos profesionales y pedagogos de importantes centros europeos… Ya sus frutos se están viendo en el país.

¿Cómo te defines? Se podría decir que desde muy pequeña fui muy curiosa e inquieta, siempre atraída hacia lo nuevo, a la aventura. Este espíritu ha permanecido hoy día. Busco, sueño, creo, fracaso, vuelvo a intentarlo, crezco, sano… y sigo adelante. Vivo todo muy intensamente. Pienso que al final del viaje lo único que nos podremos llevar son las experiencias.

Desde tus inicios hasta la actualidad, ¿cómo entiendes ha evolucionado tu carrera? Ha dado giros inesperados. Nunca pensé ser cantante. Me inicié desde muy temprana edad en la música, mis instrumentos fueron el piano y la flauta. Adicionalmente, participaba activamente en el movimiento coral de Santo Domingo, lo que me motivó a estudiar canto, pero a escasos meses de iniciar las lecciones, la maestra con la que estudiaba me aseguró que no reunía las condiciones para ser cantante, así que cuando decidí irme a Viena a continuar los estudios superiores de música me enfoqué en el piano y en la dirección coral. En una de las materias que tomaba en la universidad, la profesora me escuchó cantar y se interesó en mi voz; hizo que le cantara unos ejercicios vocales y me motivó a estudiar canto. Fue así como me inicié en el estudio del canto lírico. Desde entonces he tenido el privilegio de cantar en importantes conciertos, recitales, óperas… Y creo que seguiré evolucionando, incursionando en otras vertientes  del arte.

¿Qué te preocupa como ser humano y artista? Precisamente la involución. Nuestro paso por la Tierra es tan breve, y por ello entiendo que no podemos distraernos de nuestro principal objetivo: el crecimiento; evolucionar en el pensamiento, en las conductas, en los sentimientos a través de las experiencias vividas, orientándonos más hacia el amor y la paz; cada día ser mejor de lo que fuimos ayer y mañana mejores que lo que hoy somos.

¿Cuál ha sido la mayor lección que has aprendido en este camino de la música? La música me ha proporcionado una de las más hermosas enseñanzas: ser libre. He aprendido que el miedo no es real, que sólo es un pensamiento, y a través de la música lo he podido superar. También he aprendido a creer en mí y en lo que soy capaz de ofrecer.

Dreamgilrs narra el ascenso de este trío vocal femenino. ¿Qué entiendes no debe faltarle a un profesional de la música en una etapa tan importante como el crecimiento? En mi experiencia personal, la constancia, la disciplina, la paciencia y la fe han sido fundamentales. Esto sumado al talento, la pasión, la convicción propia y a una buena guía, te da fuerzas y empuje para perseguir los sueños.

Su peor enemigo puede ser…  La inmediatez. El arte necesita tiempo para desarrollarse y para madurar, como todo en la vida.

Artistas logran éxito en todo el mundo. A pesar de eso, varios sucesos nos llevan a darnos cuenta de que la fama y el dinero no son lo más importante. ¿Cómo manejas esto? Es importante comprender que el artista es un medio, no el fin; que todo pasa, y que al final, lo que queda cuando partimos es lo que pudimos dar y compartir. Tomando esto como enfoque, el servir a los demás es una actividad que particularmente me ha ayudado a mantener los pies sobre la tierra.

Y los premios, ¿qué valor tienen en tu vida? Los veo como una recompensa por las largas horas de trabajo intenso, preparación, constancia, esfuerzo y entrega. Representan un estímulo para seguir adelante y para ser cada vez mejor.

Cuéntanos en cuáles proyectos trabajas actualmente. Ahora trabajo en dos álbumes que saldrán al mercado en los próximos meses. También me preparo para dos conciertos que presentaré junto a grandes artistas el próximo mes de octubre en el Teatro Nacional Eduardo Brito, con un contenido novedoso y atractivo para un público diverso.

¿Qué planes tienes en agenda? Finalmente se me cumple el sueño de cantar en Centro y Suramérica; a esto le siguen presentaciones de óperas y conciertos en Europa.

Desde tu posición, ¿cómo valoras la escena lírica nacional? En mis colegas veo mucho entusiasmo por emprender proyectos creativos que permitan difundir el género musical en el país, compartiendo sus grandes talentos y habilidades con el público, pero desafortunadamente reciben muy poco apoyo. Para que este arte pueda permanecer se requiere de un esfuerzo en conjunto, tanto autoridades como entidades privadas.

¿Quiénes han sido indispensables en tu carrera? Sin lugar a dudas mi familia; ha sido mi apoyo más grande. También mis maestros (en cada una de las etapas) y personas muy especiales que me han acompañado en momentos cruciales de mi vida y a las que eternamente les estaré agradecida. Y cada vez se suman más.

¿En qué no incurrirías como profesional y persona? En traicionarme a mí misma para complacer a los demás. Para que el arte sea real y pueda conmover debe prevalecer la honestidad y la integridad

 

Fotografía y manejo digital Adolfo Florentino / Vestuario Alva Canario / Maquillaje Mónica Mendoza / Peinado Elvira Sepúlveda