Kholodenko encanta una vez más en el TN

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Por Leandro A. Sánchez.

¿Qué hace a un pianista en excelente? Una pregunta muy difícil de contestar quizás hasta para los más entendidos en la materia. El laureado pianista y director argentino-israelí, Daniel Barenboim, manifestó en una ocasión que ante todo tiene que ser un ilusionista de los sonidos. Una visión muy amplia y crítica a la vez, y que se puso de manifiesto en el concierto inaugural de la Temporada Sinfónica 2016, el pasado miércoles 10 de octubre, que contó con la destacada participación de el ucraniano Vadym Kholodenko, quien ha ido construyendo una reputación como uno de los solistas más dinámicos musicalmente y técnicamente dotado de la nueva generación de pianistas.

Estuvo con nosotros el pasado mes de octubre 2015 durante la Gala de Ganadores Van Cliburn, y para alegría del público dominicano, regresó con el Concierto No. 2 en Do menor para Piano y Orquesta, Op. 18, de Sergei Rachmaninov; uno de los más emotivos y sentimentales jamás compuestos. Una obra casi autobiográfica que traslada al escucha a las duras circunstancias que tuvo que sufrir el autor hasta culminar esta obra (estuvo en depresión durante varios años).

Vadym hizo partícipe al público de un gran reto: interpretar este concierto, considerado uno de los más difíciles de toda la historia de la música, con un resultado espectacular. Nueva vez demostró a los dominicanos su gran virtuosismo, pero más que eso, su capacidad de comunicar a través del piano, y no sólo reproducir notas. Por lo apreciado en los rostros de cada uno de los presentes, la audiencia fue transportada a través del sonido del piano a la intimidad propia de la música. Y esto no se logra sólo con habilidad técnica: es necesario sentir la música a través del piano, y poder hacer que ese sentimiento se traslade hasta el público.

Audacia en las teclas. Este concierto consta tres movimientos de grandes proporciones, con enormes acordes que requieren las manos de un ejemplar como Kholodenko para su resolución. De un lirismo sobrecogedor y melancolía que envuelve a quienes tienen la dicha de escucharlo en vivo, el concertista invitado condujo de la mejor forma a su inolvidable final: el “tutti” de la orquesta y los violentos acordes del piano. Finalizada esta interpretación con una entusiasta ovación del público de pie, Vadym salió a escena nueva vez y regaló un hermoso encore: “Berceuse”, Op. 57, del romántico Frédéric Chopin, pieza con la que conmovió sobremanera y logró sacar a varios una que otra lágrima.

Las obras que completaron la selección de la noche fueron: la obertura “Coriolano”, Op. 62, de Ludwig van Beethoven, y la Sinfonía No. 7 en Re menor, Op. 70, de Antonín Dvorák, intepretadas por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de José Antonio Molina.

Previo al inicio del concierto, en el bar del Teatro, Margarita Miranda de Mitrov y Eduardo Villanueva sostuvieron un conversatorio con los asistentes, como una forma de adentrarlos al programa seleccionado para la noche. Con este tipo de iniciativas se busca ampliar los conocimientos del programa de la noche

Aniversario especial. Este 2016, la Orquesta Sinfónica Nacional, la más alta institución musical del país, arriba al 75 aniversario de su fundación. El programa de esta temporada, que cuenta con los auspicios de Fundación Sinfonía y el Ministerio de Cultura, abordará grandes obras de la literatura sinfónica universal, con especial énfasis en las sinfonías y los conciertos del gran maestro alemán Johannes Brahms, y con la participación de solistas y directores invitados de trascendencia mundial. El próximo concierto está pautado para el miércoles 24 de agosto. En esta oportunidad, el violinista Antonio Rincón será el solista de la noche, con el concierto para violín y orquesta de Aram Khatchaturian, en estreno nacional.