Falta de privacidad en las redes

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Por Sandra Guzmán / El Caribe

La tecnología ha traído muchas cosas positivas a la humanidad. Ha puesto al borde de un click cualquier información y acercamiento entre las personas sin importar el lugar del mundo donde se esté, pero igual tiene sus aspectos negativos y uno de ellos es que expone en demasía a las personas, pues no saben en qué momento pueden ser objeto de una filmación a través de un teléfono celular o una cámara de vigilancia, material que, posteriormente, puede ser colgado en las redes sociales o difundido en los medios de comunicación.

La situación antes descrita, obliga, o debería conllevar, a las personas a actuar con más cuidado, tanto en su casa, trabajo, como en los lugares públicos, pues no se sabe cuándo se está siendo objeto de la práctica sin percatarse de ello.

Ejemplo de personas captadas “infraganti” violando la ley o en una situación “imprudente” o fuera de lo común, como insultando a las autoridades, lanzando disparos al aire, realizando un asalto y hasta golpeando a otras personas sobran, y quienes captan las imágenes nunca se quedan con ellas para consumo propio, sino que las suben a las redes o las hacen llegar a los medios de comunicación como denuncias, sobre todo si se trata de acciones reñidas con la ley, la moral o que perjudiquen a terceros.

Antes solo se tenía acceso a las imágenes de los asaltos y robos si las autoridades cedían el video de seguridad del lugar afectado, pero ahora que prácticamente todo mundo anda con un celular inteligente en las manos y en cualquier esquina hay una cámara oculta, las capturas de personas cometiendo alguna “indelicadeza” están a la orden del día y son la comidilla de las redes sociales, que se nutren de este tipo de material y lo consume de manera cotidiana.

Desde hechos curiosos, como personas durmiendo, niños o animales haciendo boberías, hasta riñas, agresiones, asaltos y crímenes son filmados cada día y puesto a disposición de un público, cada día más ávido de este tipo de producto, el cual se puede volver viral en horas y mover la acción de las autoridades y de la misma sociedad, que demanda y presiona por sanciones, lo cual en muchos casos logra.

El caso más reciente es el de la señora María Minyetty, quien fue filmada mientras golpeaba salvajemente a una biznieta que tenía bajo su cuidado, hecho denunciado por elCaribe luego de recibir el video. La mujer está presa por tres meses como medida de coerción. Pero antes de este hecho, los dominicanos pudimos ver cómo la ex reina de belleza Bianka Hazim realizaba disparos al aire mientras estaba borracha y su acompañante obstruía el tránsito desde una yipeta. La acción también le costó a la joven unos días tras las rejas, además de la pérdida de su empleo.

Anterior a estos casos, la sociedad dominicana quedó conmocionada cuando el exdiputado Alfonso Crisóstomo fue captado en un video insultando a varios agentes de la Amet, cuando le negaron la entrega de un vehículo retenido a su “segunda base”, como llamó a su amante. La situación, ampliamente difundida y criticada en los medios de comunicación, provocó el divorcio del exlegislador. Ahora hasta se habla de que el político participará en una película.

En fin, ejemplos de las “metidas de patas” capturadas en videos no faltarán, por lo que los expertos recomiendan a las personas ser más cuidadosas en su accionar en lugares públicos para no llevarse la desagradable sorpresa de verse de repente expuestos en las redes sociales y medios de prensa, con las consecuencias negativas que ello acarrea.

Hiddekel Morrison, experto en tecnología, dice que “lo recomendable para el ciudadano es estar pendiente en el área donde se desempeña si hay una cámara, porque hasta una acción tan simple como uno hacer un ademán o un gesto pudiera quedar grabado y afectarle a futuro”.

“Además, aquí ha habido denuncia de cámaras colocadas hasta en moteles, baños, hechos que violan la privacidad de las personas”, planteó en conversación con elCaribe, en la que aclaró de manera categórica que la práctica es ilegal si daña la reputación y si se hace en lugares privados. “Es ilegal que se haga, aun lo hagan personas relacionadas, sean el esposo o esposas, todo método de grabación no solamente de video, sino de audio, que lacere la privacidad de la persona tiene sanciones e implicaciones legales”, manifestó.

Regulaciones y sanciones penales

No obstante, en relación al tema de las cámaras de vigilancia que son instaladas en el país, aparte de las que colocan las autoridades con fines de combatir el crimen y la delincuencia, Morrison sostiene que en esta nación hay un largo camino que recorrer. Explicó que las personas particulares pueden poner estos aparatos en sus casas y empresas en lugares que no puedan captar una acción íntima que pueda poner en entredicho la reputación de una persona.

“Por ejemplo, si usted tiene un patio tiene el derecho a poder monitorear su patio y ese patio puede ser que tenga un ángulo que capture parte de la vía pública, en ese caso no hay ningún impedimento a que se utilice, a lo que sí hay impedimento, y no por una ley, sino por el tema del cuidado de la reputación y la buena fama, es a la instalación en lugares como habitaciones, un baño, ya que ahí está afectando la reputación de la persona que entra a esos lugares y eso la ley lo sanciona. Pero para el uso privado particular en todos los espacios de su propiedad, tanto empresarial, corporativa, como residencial, usted puede colocar un sistema de video vigilancia y esto la ley lo ampara en el marco de que se hace para proteger su propiedad y sus bienes”, detalló.

Sobre las sanciones, Morrison indica que se logran, pero no directamente por la acción misma, sino por el arrastre que conlleva la violación de otro derecho, como el de la vida privada.

“Las sanciones, hasta el momento, no están vinculadas a ninguna legislación que cubra el uso de cámara, sino más bien al derecho civil, al tema de la difamación e injuria, al caso de grabar en espacio privado, y ya se han dado casos en el país, en empresas privadas por ejemplo, de damas que han detectado cámaras en baños y han podido conducir a estas empresas a la acción de la justicia, ya no por el tema de la cámara, sino por una violación vinculada a la difamación personal y a otros articulados legislativos que tienen que ver con derecho civil”.

Ante la situación, entiende que es tiempo de que en el país se legisle para controlar la práctica de una manera adecuada. “En lo que sí hay claridad es que a medida que las cámaras van creciendo en el país, vayamos pensando en una normativa en el uso de cámara, porque hay muchas cosas que no se hacen. Que se comience a hacer una ley que obligue a que en las zonas que sean muy públicas se coloquen letreros y que se reciba mayor orientación”, adujo.