“Como artista, nunca incurriría en la complacencia”

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Pintura, escultura, instalación y fotografía, en muchos casos combinando varios de estos medios, a la destacada artista dominicana Raquel Paiewonsky siempre le ha interesado cómo el cuerpo es un recipiente que contiene las vivencias que experimentamos a través de la vida. “La obra que vengo desarrollando en los últimos años explora la  relación entre nuestra esencia y nuestro entorno, el impacto que genera en nosotros las construcciones culturales y los estereotipos”, cuenta esta artista acerca de su obra. Y aunque por lo general no aborda la violencia más visible, toca de cerca aquella “velada” que acompaña a los sistemas sociales, políticos y personales que vivimos.

Conversar con Raquel es comprobar una vez más que nos encontramos ante una artista comprometida, consciente y capaz, que tiene mucho por contar y dar a la patria que la vio nacer, pero sobre todo, a la humanidad.

¿Hay en tu familia antecedentes artísticos? Ha habido mucha energía creativa pero que nunca se canalizó como arte. Digamos que soy la única artista asumida como tal.

¿Recuerdas tus primeros acercamientos al mundo del arte? Mi primer acercamiento al arte fue con absoluta ingenuidad y desconocimiento. Desde los nueve o diez años me entretenía disfrazando y maquillando a mis primos de personajes de ciencia ficción. También hacía presentaciones teatrales convirtiéndolos en seres estrafalarios que salían del gran escenario que era mi closet.

Cuéntanos un poco acerca de tu formación artística… No tuve estudios de arte en mi infancia, sólo una que otra clase de pintura en acuarela. En mis años de bachillerato ya sentía una inclinación bastante marcada por el arte, y cuando Chavón se presentó en mi colegio a reclutar estudiantes, mi decisión fue inmediata. Desafortunadamente a mis padres les tomó tres años  comprender que podía ir a Chavón y salir de ahí con vida. Así que luego de tres amargos años estudiando arquitectura, finalmente puede hacer lo que amaba. Chavón en ese momento tenía una educación más tradicional de la que yo aspiraba, siempre quise romper un poco las reglas, los formatos y los medios. Pero la experiencia humana fue extraordinaria; mi búsqueda artística verdaderamente comenzó allí. Luego estudié en Parsons School of Design en NY; esta ciudad tuvo un impacto importante en mi formación. Me ofreció acceso, libertad y posibilidades. Mi educación en general tuvo carencias en áreas importantes como son la teoría del arte, el manejo práctico de la carrera de un artista, análisis más profundos del medio artístico y el engranaje del arte, etc. Todo esto lo he ido aprendiendo con el tiempo, con empeño y con tropiezos. Pero esta formación no termina.

¿Cuándo y por qué razones decides dedicar tu vida a esto? El arte me ofreció un espacio íntimo, libre y profundo para explorar y entender el mundo y mis propias ideas. Esta decisión fue y sigue siendo vital.

¿Fue difícil el comienzo? No, porque mi optimismo y confianza en la sinceridad de lo que hacía siempre me contenían a pesar de las múltiples calamidades e incertidumbres en el camino. Y sí, porque trabajaba doble jornada para poder hacer mi trabajo.

¿Qué temas te interesaban en aquel momento? El cuerpo y la sexualidad fue mi primera exploración formal. Desde muy joven me resultaba chocante cómo se reprime la sexualidad y la proyección del cuerpo en nuestra cultura, y fue sumamente liberador poder examinar estos temas a través del collage y la pintura.

¿Cómo entiendes que ha evolucionado tu carrera desde entonces? Ha tenido una especie de evolución natural. He sido paciente con mi propio ritmo y he confiado en mi proceso y los resultados que éste produce, porque todo al final tiene su función y validez y aporta a mi práctica artística y humana.

Causas actuales y constantes que motivan tu actual discurso… Creo que el eje fundamental de mi discurso no ha cambiado mucho. Me sigue interesando mucho exaltar las cualidades humanas que nos conectan a nuestra esencia primaria, y contrastar ésta con los sistemas estandarizados de comportamientos, reglas y leyes que nos rigen y nos llevan a la auto aniquilación, tanto a nivel personal como global.

¿Cuáles medios de expresión te interesan? ¿Cuál es el “ideal”? El medio ideal es el que puede transmitir de manera fluida las ideas y la energía contenida en una obra. Ahora mismo me interesa mucho trabajar a partir de objetos que ya tienen su historia e intervenir en ellos agregando, alterando o transfigurando su sentido.

¿En qué crees? ¿Qué motiva a Raquel a seguir apostando al arte a pesar de las dificultades que presenta nuestro medio? ¡Es el lugar donde estoy a salvo! Donde puedo empujar, flexibilizar, aprender, cuestionar, apostar, debatir y creer.

Has recibido varios reconocimientos en el país, ¿qué consideras aportan a la carrera de un artista? Es una validación pública importante en un medio como el nuestro, donde tantas puertas permanecen cerradas. De alguna manera abre una brecha. Pero también es una contribución material indispensable que necesitamos los artistas para poder continuar con proyectos que sin apoyo jamás se materializarían.

¿Qué no debe faltarle a un artista? Inteligencia.

Eres parte de la generación contemporánea de RD. ¿Cómo la evalúas: ha evolucionado, se ha retrasado o se ha mantenido estática? Creo que todo siempre va cambiando y moviéndose, y percibo cambios favorables. Ahora hay más acceso a información y las nuevas generaciones de artistas tienen más herramientas para hacer sus investigaciones. También me parece que hay más apertura en general tanto a los nuevos medios como a los planteamientos, pero desafortunadamente esta apertura no ha llegado a las instancias oficiales del arte, y esto tiene unas implicaciones devastadoras para la producción contemporánea.

¿Cuál entiendes es tu aporte a la sociedad con tu obra? Es difícil señalar esto, pero me parece que cualquier ciudadano que a través de sus palabras, acciones o proyectos proponga una nueva visión o contribuya a construir nuevos esquemas, está de alguna manera aportando. No pretendo cambiar el mundo con el arte pero sí puedo accionar en sintonía con esta perspectiva.

¿Se necesita cierta formación para interpretarla? No tengo la respuesta a este dilema. En muchos casos no, creo que las obras abren diálogos a un nivel menos lineal y más profundo, y que mucha gente puede conectarse por algún lado. Pero sí es cierto que como en todas las áreas la vida, el conocimiento siempre nos va a permitir llegar más lejos y participar de otras conversaciones.

¿Algún proyecto realizado que te llena de orgullo y trae buenos recuerdos? Cada proyecto es distinto y trae cosas fantásticas a su manera, pero he disfrutado particularmente los proyectos de acción grupal en los que he trabajado durante los últimos años, entre ellos “Interludio” y “Dunas” (este último aún inédito). Ambos me han permitido una mirada más directa y visceral de los issues a tratar y un resultado que va más allá de mi intención inicial, ya que son obras que van desarrollando vida propia.

¿En qué trabajos andas sumergida actualmente? Estoy haciendo collages sobre pinturas compradas en el mercado para turistas. Éstos se alimentan de imágenes que vengo coleccionando hace años de cómics y revistas populares latinoamericanas.

Proyectos futuros… Encauzo mi energía para una individual en este 2016. A la vez, organizo mis ideas en torno a dos nuevos proyectos in situ.

Como en todo en la vida, por distintas razones ciertos grupos rechazan el arte actual, el contemporáneo, ¿qué tienes para decirles, dónde consideras radica la riqueza del mismo? Creo que el arte es una riqueza de todos, es imprescindible, es parte de la vida y debemos permitir que sea lo que es. En un mundo donde todo ha cambiado estrepitosamente en los últimos 100 años, no podemos pretender que el arte siga existiendo en un esquema pretérito. El arte es lo que es hoy, porque los artistas de hoy aunque recurramos a técnicas milenarias hablamos desde nuestro presente, desde nuestro contexto y desde lo que queremos que sea el futuro. Será maravilloso cuando estos grupos liberen el arte de su rol decorativo y virtuoso, y descubran que la belleza del arte radica en un lugar mucho más amplio.