Empoderamiento femenino

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“Fui nombrada hace seis meses, y cuanto más he hablado sobre el feminismo, tanto más me he dado cuenta de que la lucha por los derechos de las mujeres se ha vuelto con demasiada frecuencia un sinónimo de odiar a los hombres. Si hay algo de lo que estoy segura es que esto no puede seguir así.

Para que conste, la definición de feminismo es: ‘La creencia de que los hombres y las mujeres deben tener derechos y oportunidades iguales. Es la teoría de la igualdad política, económica y social de los sexos’, afirmó Emma Watson, actriz y Embajadora de Buena Voluntad de la ONU Mujeres, en su discurso de lanzamiento de la campaña He For She. Estas palabras pronunciadas en 2014, exactamente el día 20 de septiembre, además coincidían con el décimo aniversario de los Principios de la Mujer Calvert, primer código de conducta voluntario para guiar a las empresas en cómo potenciar e invertir en la mujer y su avance a escala mundial, desarrollado por la empresa Calvert en colaboración con la Fundación de Desarrollo para las Mujeres de las Naciones Unidas, UNIFEM (ahora ONU Mujeres).

Se han dado muchos pasos para lograr la equidad entre hombres y mujeres. En 1963, por ejemplo, se firmó la Ley de Igualdad Salarial en los Estados Unidos que requiere que hombres y mujeres reciban igual pago por igual labor en el mismo establecimiento. En 1975 se funda UNIFEM. Para el 2000 se incluía como uno de los objetivos del Milenio Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer, entre otros. Las redes sociales y el acceso a la comunicación también han logrado que unas voces no tan públicas sean escuchadas. Eso es bueno. Las conferencias que van específicamente al target femenino se han vuelto un esencial de grandes empresas que buscan sumarse al tren del empoderamiento.

“La brecha de género existente dentro de las compañías del mundo ha sido uno de los temas que han cobrado mayor interés e importancia, en los últimos años. Este tipo de conferencias son fundamentales para motivar a las mujeres y dotarlas de los recursos necesarios para asumir responsabilidades de liderazgo y ser agentes de cambio”, expresa Yessely López, directora de negocios internacionales para MarketingDirecto.com y organizadora de FOA Latam, que cuenta con importantes expositoras femeninas.

Esa brecha que ella menciona está intentando minimizarse aún más desde el 2010. Para entonces, una de las primeras en hacer el intento fue Tina Brown, antigua editora de la revista Vanity Fair y The New Yorker, con el lanzamiento de la conferencia anual “Women in The World” (Mujeres en el Mundo), una de las más importantes en este apartado, y que se celebrará en el mes próximo en la ciudad de Nueva York. A ella se le han sumado muchas otras: TedWomen, Forbes Women Summit, Womancon, S.H.E. Summit, BlogHer, o la realizada por la liga Nacional de Fútbol estadounidense en el marco de la semana del Super Tazón, por sólo mencionar algunas de las más de 20 conferencias de empoderamiento femenino llevadas a cabo sólo en dicho país.

 

¿Por qué están tan de moda?

Los temas de empoderamiento femenino han visto en las charlas, cumbres y talleres una manera de apelar a las emociones, a la inspiración y la nostalgia en tiempo real. De hecho, es la mayor corriente a favor de la mujer desde el movimiento feminista originado en los 70s, que a su vez surgió unos 27 años después de la creación del famoso póster utilizado para empoderar a los trabajadores que rezaba We can do it!, ilustrado con una figura femenina.

“Las veo como una ‘llamada despertadora’ para que empieces a crear conciencia de lo que necesitas y decidas emprender camino hacia tu transformación. Es como si me preguntaras: ¿Si dejo el azúcar, en un día me pongo flaca? No. Podrías producir una reacción temporal en tu cuerpo y si continúas alimentándote sano y ejercitándote, podrás lograr lo que quieras. Pero ningún  recurso  es mágico”, nos comenta Tania Báez oradora motivacional, experta en empoderamiento y creadora del método #VoyPorMAs y del movimiento WE Move orientado a la mujer.

Ya en el plano económico, de acuerdo a un artículo publicado en la primera edición de febrero de este año de la revista Bloomberg Businessweek, titulado The Female Solidarity, Have-it-All, Feel-Good Machine (La solidaridad femenina, la máquina del tenlo todo y siéntete bien), las conferencias en general han crecido de tal forma que generan unos US$13.4 billones en ingresos anuales; el precio de éstas en 2015 oscilaba dentro de los US$100 hasta los US$10.000 por boleto. En esta última categoría cabe una de las más famosas, la realizada por la revista Fortune desde 1999: “Most Powerful Women Summit” (Fortune: Cumbre de las mujeres más poderosas). A pesar de su alto precio, la lista de espera llegaba a unas 250 personas.

Pero más allá del dinero, López y Báez coinciden en que realmente son life changing, pues llevan un mensaje de motivación que gracias a a las emociones y experiencias de vida de las expositoras logran tocar fibras sensibles en la mujer.

La otra cara de la moneda

Como contraparte a esta gran ola que parece haber acabado con la desigualdad, surgen “voces” que nos hacen escuchar lo contrario. ¿Cómo olvidar el discurso de la actriz Patricia Arquette al aceptar su Oscar a Mejor Actriz Secundaria en 2014?

En la sala de prensa, Arquette reiteró su posición en torno al tema de la igualdad salarial entre hombres y mujeres en Hollywood: “La verdad es que aunque esté la sensación de que tenemos los mismos derechos, existen bajo la superficie importantes desigualdades que afectan a las mujeres. Es inexcusable que vayamos por el mundo hablando de igualdad de la mujer en otros países y que no tengamos los mismos derechos en Estados Unidos”.

Mientras para el ojo público la brecha se va cerrando, realmente a la burbuja todavía le falta mucho para explotar, sobre todo aquí en República Dominicana. En el artículo Las mujeres tienen pocas cuotas en los puestos de poder, publicado el jueves 3 de marzo del presente año en el periódico El Caribe, sólo el 20% de los puestos de dirección en las Altas Cortes, los ministerios del Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional de nuestro país son ocupados por mujeres. En otro texto publicado al día siguiente por el mismo diario, la periodista exponía que de 26 partidos sólo uno es presidido por una mujer. Y de los tres partidos mayoritarios, únicamente en el Revolucionario Dominicano (PRD), una mujer ha estado al frente (Ivelisse Prats de Pérez). 

Entonces, ¿qué chances tienen las mujeres que asisten a estas charlas a empoderarse de ocupar puestos relevantes? Para Michael Kimmel, autor del texto Angry White Men (Hombres blancos furiosos), ahora mismo muy pocos. “Es una buena noticia que las mujeres estén organizando estos eventos”, dijo a Bloomberg Businessweek.  “La mala noticia es que no servirá de mucho si no encuentran el apoyo y el entendimiento que necesitan dentro de sus empresas, que usualmente son dominadas por hombres”, agregó. Esto es algo que en muchas compañías y hogares de nuestro país, parece estar a años luz. Retomemos el tema de los Objetivos del Milenio, específicamente el que nos compete, el número 3: “Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer”, que estaba supuesto a lograrse en su totalidad en un período de 15 años (del 2000 al 2015), y que RD lamentablemente reprobó.

¿Se puede empoderar en medio del machismo? Para la presidenta del Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (Pacam), Soraya Lara, sí es posible, siempre y cuándo la mujer reconozca y aprenda qué es empoderarse y qué es el machismo.

En el caso específico de las que sufren o han sufrido algún tipo de violencia, Lara apunta que estas conferencias pueden ser una puerta de entrada para que la mujer decida buscar apoyo pero que se trata sólo de un pequeño escalón, que no siempre surte su efecto. “Una charla no es suficiente para conocer a profundidad el ciclo de la violencia y sus implicaciones, superar la victimización y, mucho menos, superar el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad generalizada y la depresión. Y si hablamos de autoestima, mucho menos, ya que demanda un cambio en la autopercepción, autovaloración y autoaceptación. Convivir con un agresor puede afectar la percepción y valoración que la mujer tiene de sí misma”, apunta.

Justamente la autoestima es un factor importante para buscar ayuda. Resulta increíble que aún cuando las universidades dominicanas cuentan con 1.8 mujeres en las aulas por cada hombre, todavía estemos retrasados en materia de igualdad. De acuerdo a un reportaje publicado por el periódico El Día a principios de este mes, el año pasado se registraron 75 mil denuncias de maltrato de género, intrafamiliar y abuso sexual.

La realidad es que aunque queramos dejarle la solvencia de la problemática al gobierno, éste es un trabajo que nos corresponde a todos, desde los padres en los hogares, los profesores en los centros educativos hasta los empleadores. Hombres y mujeres. Como dijo la Emma Watson en su discurso:  “¿Cómo podemos cambiar el mundo si sólo la mitad de éste se siente invitado a participar en la conversación?”. P

 

Tania Báez, conferencista experta en empoderamiento 

(@taniabaezhg/taniabaez@taniabaez.com.do)

“Las charlas, diplomados seminarios… pueden provocar movimientos, pero nada es posible sin tu intención sumada a la acción. Estos recursos deben ir de la mano de   un acompañamiento integral (coaching, orientación médica –de ser necesaria–,  libros, etc.) para mantener  tu crecimiento integral como parte de un estilo de vida”

“El empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Se estima que las compañías donde tres o más mujeres ejercen funciones ejecutivas superiores registran un desempeño más alto en todos los aspectos de la eficacia organizacional” (www.unwomen.org)

ELLAS PARA ELLAS

En estas charlas muy pocos hombres tienen la oportunidad de ser expositores. Sólo a algunos les es permitido entrar a esta “red de ayuda”. La razón es sencilla. “Una se fía más en el consejo que le da otra mujer. Además de que en el networking entre ellas hay más confianza”, expresa Elena Gómez del Pozuelo, presidenta de Addigital en España y cofundadora de Womenalia.com, en un video colgado en la página de Youtube de dicho portal.

No sólo de conferencias vive el Empoderamiento Femenino

La ONU está clara. Aunque las charlas, conferencias, talleres y seminarios están motivando, el empresariado también debe actuar. “El sector privado es un socio clave en los esfuerzos de promoción de la igualdad de género y del empoderamiento de la mujer. Investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados”. Aquí los siete Principios para el empoderamiento femenino, detallados por ONU Mujeres.

1. Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel.

2. Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo; respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.

3. Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.

4. Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.

5. Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres.

6. Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo.

7. Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.