Adicción a las tendencias

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 Las sociedades actuales promueven hábitos de consumo que, aunque no podamos percibirlos a simple vista, mueven grandes intereses económicos. Muchas veces nos vemos envueltos en este círculo, comprando artículos que en realidad no necesitamos, debido a la influencia de una publicidad agresiva o por elevar nuestro estatus social, que nos hace pensar que seremos mejor valorados, dejando nuestra felicidad condicionada a “tanto tienes, tanto vales”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

De su parte, el doctor Antonio Ruiz Ortiz, psicólogo clínico del Instituto de Sexualidad Humana, entiende que “es una enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad”. Agrega que para poder hablar de dependencia física y psicológica, las personas presentan tres o más de los siguientes criterios en un período de 12 meses:

 * Disforia (molesto/a).

* Excitación ante las expectativas de comprar, manifestadas por un fuerte deseo o necesidad de, en este caso, realizar la actividad más allá de lo racional.

* Grandes dificultades para controlar dicha necesidad.

* Síndrome de abstinencia al interrumpir o reducir la conducta adictiva.

* Abandono progresivo de intereses ajenos al consumo de la moda.

* Persistencia en la acción de adquirir lo que está de moda, a pesar de percibir de forma clara sus efectos perjudiciales.

* Adquisición placentera y desmedida de artículos superfluos.

* Irresponsabilidad con la economía familiar, desatendiendo necesidades básicas.

* Endeudamiento.

* Descuido de la alimentación y trastornos de la misma como la anorexia y la bulimia, con las consabidas consecuencias que tienen para la salud.

* Alejamiento del entorno familiar y social, eligiendo sólo personas que creen pertenecer a su circulo élite.

* Abandono en muchos casos de la espiritualidad e intelectualidad.

* Trastornos de la psiquis por la ansiedad generada por adquirir más y más artículos de moda.

* Oneomanía o manía de comprar (enfermedad cada vez más frecuente).

* Arrepentimiento y autorreproches por el dinero gastado y pérdida de control.

* Repetición del ciclo para la superación del malestar.

 Los más propensos. La mayoría se encuentran alrededor de los 30 años, iniciando sus hábitos en torno a los 18-20 años. Desde la perspectiva epidemiológica, ente el 1% y el 5% de la población mundial puede sufrir esta condición (4 mujeres/1 hombre). Y son las féminas las más sobrerrepresentadas al estar sujetas al dictado de la moda y padecer con frecuencia sentimientos de soledad y baja autoestima. Una investigación realizada por la revista italiana Salute Naturale revela que el 82% de las mujeres son víctimas enfermizas de su esnobismo por la moda (ropa, calzado, accesorios y joyas). Cabe aclarar que el esnobismo es un estado emocional que consiste en una exagerada admiración por todo lo que está de moda (este término se deriva del vocablo inglés snob, que significa esclavo de la moda). 

Los objetos de compras son distintos en hombres y mujeres. Ellas se inclinan más por los relacionados al atractivo físico (ropa, joyas, cosméticos…). Ellos por material informático o equipos electrónicos, videos, accesorios para el carro… ¿La motivación? En ambos casos aumentar la autoestima; las mujeres la derivan en el aspecto físico, y los hombres por ser expertos o poseer riquezas.

 ¿Cómo tratarla?

Las causas de la adicción son múltiples e interaccionan de una manera compleja para producir el desorden en cuestión. “Este hecho es importante en su tratamiento, pues cada persona es diferente y muestra distintos matices del problema, de modo que es necesario individualizar cada caso y realizar un estudio amplio de la historia personal y familiar, antes de hacer un diagnóstico”, explica el doctor Ruiz.

“No obstante, por los desafíos que acarrea esta sociedad moderna, el aumento del estrés y de las enfermedades mentales, entre ellas las del trastorno del estado del ánimo, con más frecuencia se incrementa el número de personas que “desahogan” su estrés acudiendo masivamente y de manera reiterada a las tiendas, como si de una cacería se tratase y las presas fueran los artículos de moda como los vestuarios y ajuares o de tecnología. Por lo que abogamos por programas psicoeducativos que promuevan la prevención de la salud mental, desde los hogares hasta las organizaciones”, añade el especialista. Y aclara que en personas con adicción a la moda no hay conductas ingenuas, hay negación de la condición, y con tan sólo presentarse algunos de los síntomas o indicios mencionados es suficiente para que las personas cercanas tomen carta en el asunto y contribuyan a buscar ayuda terapéutica.