Tania Báez

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Hemos visto su cambio. No sólo el que más resonó en los medios, el de pasar de la televisión y el mundo del espectáculo al de las palabras motivacionales. Sino el que va más allá de lo que el ojo ve, que empieza en el centro el ser y luego recae en el entorno. “No fue fácil, nos dice la comunicadora. Pero sin duda ha valido la pena. Dicen que cuando uno encuentra su centro, vive de su pasión y permite que todo fluya, el universo conspira, no para eliminar los malos ratos de tu vida, sino para asumirlos con una postura positiva, esa que no importa lo que suceda, te hace ver el vaso siempre medio lleno. 

“Las mujeres hemos vivido intentando ser malabaristas, interactuando a la vez con decenas de oficios y compromisos”, expresa. Motivo suficiente para que su mente se ubicara en ofrecer herramientas a la mujer moderna para vivir en el hoy, el ahora. Luego de su exitosa “gira” de conferencias “Voy por más”, Tania le habla a la mujer desde la perspectiva de los cambios, a través del taller “Me quité la capa, no soy la Mujer Maravilla”, a celebrarse los días 14 y 21 de este mes en el Auditorio CEI-RD de Santo Domingo.

Puntual, con vestimenta ligera y llevando en sus pies unas zapatillas de tacón corrido estilo mocasín blancas; y en su rostro una sonrisa que grita “pasé una semana con mi familia en Disney”, Tania llegó a nuestras oficinas para hablar sobre su más reciente apuesta: la mujer. Sin duda, estábamos ante una Tania más aterrizada, sin poses y mejor aún, sin capa.

Hace unos 12 años realizaste el Póster Pandora de la Mujer Maravilla, ¿te identificaste entonces con el personaje? ¡Sí!, incluso la selección me agradó; me lo tomé como un halago sin saber que era alto el precio de creerme tal personaje.

¿Por qué decides ahora quitarte la capa? Porque las experiencias vividas han dejado transformadoras lecciones. Las mujeres hemos vivido intentando ser malabaristas, interactuando a la vez con decenas de oficios y compromisos, pero llega un día que se produce el desbalance y todo lo que intentas mantener funcionando se cae. Es entonces cuando aprendes el poder que hay en reconocer tu vulnerabilidad y decir: “No puedo”, “no quiero”, “necesito tal cosa”, y otras frases que no te atrevías a externar porque pensabas que al pronunciarlas mostrabas debilidad o insuficiencia.
Cuando un día me permití sentir, solté el afán de perfección, el miedo al qué dirán por tal o cual decisión y empecé a procurar, no que otros me entendieran, sino a entenderme o validarme yo; entonces empezaron los cambios, comencé a darme prioridad, soltando el personaje que yo misma me había creado para cumplir con todo y todos.

En la era del empoderamiento, de la rotura del canon donde se ve al hombre como más capacitado que la mujer, ¿cómo pueden ellas demostrar su talento o valía sin tener esa capa que la sociedad por años le ha obligado a ponerse para conseguir sus objetivos en el hogar, personales y profesionales? Te invitaría a interiorizar, a procurar consistentemente tiempo y espacios para conectar contigo misma. A veces, pasamos mucho tiempo buscando afuera, en objetos o personas, lo que está dentro de nosotras mismas. Invertir en ti. Acude a seminarios, retiros espirituales, lecturas de crecimiento, videos que propicien el que puedas cultivarte interior y profesionalmente. 
Define tus prioridades. ¿Cuáles son aquellos aspectos esenciales para ti? (familia, carrera, entorno social, legado, espíritu, salud). Aprende a poner límites a personas, situaciones o cosas que te alejen del centro o balance que requieres para mantener lo prioritario. Suelta el perfeccionismo y la comodidad. Reconoce el riesgo y el fracaso como parte del crecimiento y del éxito. No te compares. Evita perder energía productiva y concéntrala en construir más de aquello que te hace feliz. Libérate de culpas y trabájate más el merecimiento. 
Todo esto lo veremos en el taller “Me quité la capa, no soy la Mujer Maravilla”, que invita a crear una relación más sana y productiva con nosotras mismas, para así impactar positivamente en nuestro entorno.

¿Te han ayudado tus hijas en el proceso de quitarte la capa? ¿Qué o quién es lo que más te ayudado en esta transformación? ¿De qué hay que desprenderse para lograrlo? Mis hijas, mi esposo, mi familia, mi entorno, mis amigos y los que no lo son. Aquellos que en algún momento, cuando lo necesité, me abrazaron o los que me dieron la espalda…todos me enseñaron. Aprendí que hay gente buena, pero que también hay gente que no lo es. Hay que desprenderse del perfeccionismo y de la coraza de víctima, o “la que todo lo puede”; reconocer tu vulnerabilidad, aprender de ella, levantarte y seguir.
El origen y desenlace de muchas de nuestras circunstancias tienen que ver con el amor que sentimos por nosotras 
mismas (autoestima).

¿Por qué le cuesta tanto a la mujer de hoy mostrarse débil, pedir ayuda? Porque asumimos la debilidad como un fallo. Patrones aprendidos, creencias que nos limitan y laceran interiormente. Debemos reconstruir esos paradigmas y reprogramar muchas de esas creencias.

¿No crees que para quitarnos la capa, también debemos encontrar apoyo en una pareja que asuma esa capa de vez en vez? Tener un núcleo de apoyo, no sólo de la pareja, sino también del entorno familiar, social y profesional, es vital. Si no contamos con ello, tendemos a volver a asumir la carga solas y a propiciar el desbalance. Eso genera ansiedad, depresión, angustia… y les digo por experiencia que es posible vivir de una manera más sana, plena y equilibrada.

¿Cómo puede la mujer descubrir su propósito? No hay edad o momentos perfectos para descubrirlo. Es bueno reconocer también que los propósitos, como las personas, se transforman. Lo que sí es perceptible es que cuando una persona no tiene propósito, vive sin rumbo. Hay un vacío, no existe paz.

¿Cómo reconocerlo? Todos tenemos dones. Es importante entender en qué eres buena, qué te apasiona, cuáles actividades te hacen sentir útil y productiva. Cuando encuentres tu “qué” y lo combinas con el “para qué”, será el inicio del camino a construir por ti.

¿Por qué es cada vez más importante para la mujer el networking? Porque las alianzas suman. Porque el mundo es una red que requiere de conexión para garantizar la sostenibilidad y crecimiento. Hoy, por experiencia, sé que sin alianzas todo sería más difícil y que con ellas, todo se hace posible. P

Fotos: Adolfo Florentino / Estilismo: Enyer Díaz / Maquillaje y peinado: Sushy Make Up and Hair /Vestuario: Noa / Accesorios: Elize