Amelia Deschamps

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Ha tenido la suerte de trabajar junto a grandes profesionales, la habilidad para aprender de ellos, y la capacidad para no perder la sensibilidad ante los temas que afectan a República Dominicana.

Le gustaba la producción de televisión y también el periodismo “puro y duro”, y tuvo la bendición de poder combinar ambas cosas mucho antes de finalizar su carrera. Su primera oportunidad vino de una de las personas que más admiraba cuando niña: Huchi Lora, con quien empezó en el programa matutino El Día, en una pasantía como asistente de producción, y luego terminó convirtiéndose en productora ejecutiva. “Ven a las 9 a.m.”, le dijeron. Ella preguntó si podía ir a la hora que iniciaba el programa, la respuesta fue afirmativa y la mañana siguiente estuvo ahí a las 5:30 a.m. Así lo hizo durante dos años. Tenaz y decidida, tenía claro que debía aprovechar al máximo esa gran oportunidad.En sus más de 15 años de carrera, nos dice, que ha aprendido a afinar el olfato para determinar dónde puede haber una irregularidad. En cambio, jamás ha perdido la sensibilidad. Han sido grandes tragedias las que la han llevado a trabajar y especializarse en otras áreas, como causas sociales. Por supuesto, también está la motivación de que con su trabajo puede ayudar a mejorar al país.

Empezaste muy joven en los medios de comunicación, ¿qué tanto has cambiado?
Todo ser humano va madurando, adquiriendo experiencia, y el periodismo es una carrera donde tú tienes que ser muy incrédulo para poder cuestionarte y cuestionar a los demás. En la medida que vas adquiriendo experiencia, se va afinando muchísimo más ese olfato que te permite ver dónde puede haber una irregularidad; también te vas haciendo un poquito más sensible y vas aprendiendo con los años de experiencia de los demás. Yo he tenido la suerte en mi carrera de trabajar con gente de muchísima experiencia y cada uno de ellos han sido mis mentores.

¿Cómo te definirías? Soy una joven normal, con muchísimas inquietudes sobre cosas que quiero hacer. Me levanto todos los días con la idea de que mi trabajo, de alguna manera, ayude a mejorar la sociedad en que vivimos. El día en que yo pierda esa sensibilidad y esa capacidad de asombro sobre las situaciones que ocurren en República Dominicana, entonces habré perdido el norte de lo que hoy en día significa mi carrera.

“Si quieres ser actriz necesitas algo que los demás no tengan”, le decía el ya famoso George Valentín (The Artist) a la novel actriz, Peppy Miller. ¿Qué consideras que se necesita para ser buen periodista? Todos los días tienes que esforzarte por ser el mejor, en cualquiera de las áreas en las que te desempeñes. Eso es lo que te va a distinguir como individuo; el periodismo no escapa a esa realidad. En la actualidad, la competencia por estar en la primera plana y por divulgar una información, muchos olvidan lo que distingue a un periodista de un ciudadano común: es el rigor a la hora de dar esa información. Un periodista tiene que contrastar los datos para así convertir lo que podría ser un rumor en una noticia. Creo que todos debemos reflexionar un poco sobre el peso y la responsabilidad que tenemos de trabajar en un medio de comunicación.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta un periodista? En el área audiovisual, hay quienes confunden lo que es ser un periodista con una persona famosa, y hay una diferencia muy grande. Mucho tienen que ver los nuevos medios y la manera en que se hace comunicación en este momento. Para mí, siempre lo más importante va a ser la información, no la persona.

Entre las dos ocasiones que has trabajado con Huchi Lora llevas casi una década. ¿Qué es lo más importante que has aprendido de él? Lo considero mi segundo padre, fue con quien comencé y a quien siempre he admirado, tuve la oportunidad de crecer y aprender con él. Todos los días se asimila algo nuevo, porque es una persona muy creativa, y el hecho de que haya empezado mi carrera a su lado me permite, incluso, ser de las pocas personas que lo contradicen. Intercambiamos ideas, tenemos propuesta. Es enriquecedor trabajar con él. Lo mismo te puedo decir de Manuel Quiroz o de Alicia Ortega y Fernando Hasbún. He tenido mucha suerte de hacer mi carrera al lado de personas de éxito, y a la vez he trabajado mucho para estar al lado de esas personas. Siempre uno aprende de gente que cada día trata de hacer su trabajo mejor.

También has trabajado en la radio. ¿Qué te gusta de ese medio? La capacidad de interactuar con las personas de una manera distinta. A diferencia de la televisión, la gente te siente más cercana.

¿Has pensado crear un proyecto propio?
Eso está en planes, no lo descarto. Sería algo de carácter informativo.

Por el tipo de información que manejas, ¿hay algún tema que te haya afectado de manera particular? Creo que no puedes hacer este trabajo si no eres una persona sensible. Otra cosa es que, como profesional, aprendas a manejar tus emociones. Pero es imposible que comprendas y entiendas a la población si eres un ciudadano insensible. Situaciones muy extremas, como las tormentas Noel y Olga, fueron las que provocaron que me especializara en temas sobre gestión y riesgo, y que empezara a aprender sobre medioambiente y cambio climático. Después me tocó lo de Haití (el terremoto), que ya es el extremo de un desastre. Te impactan muchas de las cosas que suceden en República Dominicana, como los actos de corrupción.

Como periodista, ¿cuál ha sido la pregunta más incómoda que has tenido que hacer? Hacer una pregunta de esas que se consideran difíciles es un reto, me sube la adrenalina. Me gustan las entrevistas donde tienes la oportunidad de que se revelen cosas, porque haces que se produzca noticia.

¿Qué opinas de la manera en que se están manejando en los medios de comunicación los casos de suicidios sucedidos recientemente? Es un tema al que las autoridades deben prestarle atención, además de las familias. Me preocupa que haya medios que divulguen la identidad de las personas que han tomado ese tipo de situación, sobre todo en aquellos casos de los que sobreviven. Hay una consecuencia y una familia que tiene que lidiar con ello; eso no significa que no demos la información pero tenemos que informarnos con profesionales para no cometer un error.

¿En qué te identificas con el personaje de Peppy Miller? En la tenacidad, soy una persona que cuando me planteo una meta trato de dar todos los pasos adecuados hasta lograrlo, y eso se ve en ella. También es una romántica empedernida, aunque haga mucho esfuerzo en disimularlo, y yo creo que eso, de alguna manera, se parece a mí… (risas).

NUEVO COMIENZO

Inspirada en el Hollywood de los años 20, The Artist narra magistralmente la transición del cine mudo al hablado. La historia empieza cuando en el estreno de su nueva película, el famosísimo actor, George Valentín, se topa con Peppy Miller, quien al día siguiente audiciona como bailarina. Pero la suerte cambia pronto para ambos. Peppy se convierte en la estrella de la primera película del cine sonoro, mientras que Valentín, en su afán de creer que esta nueva vertiente del cine es pasajera, invierte todo su dinero en un filme que él mismo produce, dirige y actúa. El resultado termina siendo desastroso, y pierde su dinero, mientras que Peppy hace todo lo posible por ayudarlo. Definida como brillante y la película más fascinante de los últimos años, esta obra francesa, dirigida por Michel Hazanavicius, logra, en silencio, transmitir amor, gracia y el verdadero espíritu de los años 20. P

TWITTS PARA UNA VIDA. La película cosechó las mejores críticas de los diferentes gremios relacionados con el Séptimo Arte. / Ganó cinco premios Oscar. / Fue nominada a la envidiable cantidad de 12 premios BAFTA, de los cuales se alzó con siete estatuillas. / La actuación de Jean Dujardin (George Valentin), con quien comparte el protagónico, Bérénice Bejo (Peppy Miller) , le valió un premio Oscar. / The Artist también fue el filme más nominado de su año (2011) a los Globos de Oro, con seis postulaciones.