¡Aún puedes lograr tus metas!

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 Ilustración: Mangsaab

Antes que todo… ¿dónde está tu lista de metas? Si las anotaste en una pequeña libreta y las guardaste en una gaveta, ahí está tu primer error. “Escribe tus metas en un lugar visible, donde las veas diariamente y te provoquen un sentido de responsabilidad”, dice Carolina Matos Mendieta, socia fundadora de C&E Training and Consulting, empresa que se dedica a entrenamientos de mejora continua, empoderamiento y desarrollo de personal. “En lo personal, visualizarme logrando mi objetivo me ayuda a darle un giro a cualquier pensamiento negativo y convertirlo en positivo. Además me llena de adrenalina ver cada paso que construyo hasta lograr el objetivo deseado”, añade.

Examina tu lista original y selecciona dos o tres metas que sean prioridad para ti. Luego “evalúa tus objetivos y crea un plan estratégico en el que analices tus opciones, beneficios, al igual que las limitaciones”, recomienda Sandra Graves en su libro “Reclama tu grandeza: manual de motivación y coaching”.

EVALÚA TUS PROGRESOS

Analiza hasta dónde progresaste y en qué momento te perdiste y por qué. No te justifiques. Concéntrate en lo logrado y no en lo que falta; entonces construye tu nuevo plan.  “A vece necesitas retroceder y evaluar esa meta para asegurar que aún es importante. Evalúa tu desempeño y nota dónde puedes mejorar. También deberías evaluar tus tareas individuales cada día. ¿Estás haciendo todo lo que puedes para trabajar en una meta? Si no, adapta tu tarea de modo que hagas el mejor esfuerzo diariamente”, afirma el libro Colección de hábitos.

 PRIORIZA

Una vez tienes tu lista pregúntate: ¿Qué metas deseo lograr en los próximos tres meses? “Ya sean personales o profesionales, debes evaluar si realmente es lo que quieres. Si cuando lo escribes se mueve algo dentro de ti, entonces esto es lo que quiere tu corazón”, dice Matos Mendieta, quien además es experta certificada en Empoderamiento y Lean Master.

Independientemente de si podrás lograr dicho objetivo en corto tiempo o no, enuméralas en orden de prioridad, colocando en el tope la más relevante. Luego realiza una lluvia de ideas para definir cuáles tareas puedes realizar en el último trimestre para alcanzar tu meta a mediano o largo plazo. Entonces tendrás una especie de “submeta”. Por ejemplo, si tu meta número uno es comprar un carro y no has ahorrado nada en todo el año. Tu “submeta” en los próximos tres meses será ahorrar X cantidad de dinero. De modo que el carro sigue siendo tu prioridad y al final del año estarás un paso más cerca.

PONTE EN MARCHA

En este punto necesitas recuperar la motivación inicial. Lo primero que debes hacer es meditar por qué estas metas son importantes para ti. Qué valor te aporta como individuo el lograrlas a nivel personal o profesional. Encontrar una motivación más allá del simple valor material de las cosas, te ayudará a desearlas con más fuerza y por ende a impulsarte a seguir luchando por ellas.

“Toma un descanso para pensar la razón por la cual elegiste cada meta y visualízate lográndola. También debes preguntarte cómo te ves en los próximos 5 años”, dice Matos. Imaginar la persona que quieres llegar a ser y ponerle plazo a cada una de tus aspiraciones es crucial para no perder el norte y escalar nuevos logros cada año.

 CELEBRA TUS LOGROS

Tanto las pequeñas hazañas como las grandes son motivos de celebración. “Cada paso o tarea que logres, táchala y celébrala. Y si no completas tu objetivo al cerrar el año, evalúa qué pudiste hacer diferente o qué errores cometiste en el camino que no te permitieron alcanzarlas”, afirma nuestra entrevistada.

Procura ver el vaso medio lleno, esto te ayudará a ver lo que eres capaz y te dará el aliento que necesitas para alcanzar sueños aún más grandes. “Siempre evalúa lo que quieres en tu vida, pues recuerda que somos seres en constante crecimiento y mejora continua”, concluye la experta.

“La vida exige que escojas: excusas o resultados. Elige los resultados. No justifiques tus errores, más bien haz lo necesario para conseguirlos”, dicen Joachim de Posada y Ellen Singer en su libro “No te devores el marshmallow… ¡Nunca!”

No se trata de que te martirices pensando en lo que no has logrado o no has sido capaz de hacer. Al contrario, la idea es que puedas alinear tu mente hacia una actitud positiva y perseverante. Rodéate de gente positiva, lee, escoge tus modelos a seguir y ponte en marcha. “Tienes el poder de cambiarte a ti misma, sólo debes creerlo”, puntualiza matos.