Mentalidad nueva

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Así como las mujeres sufren una serie de cambios a nivel físico y emocional,  los hombres no son la excepción. ¿Qué respalda lo anteriormente citado? Investigadores de la Universidad de Bar-Ilan, en Israel, demostraron esta teoría. Para esto grabaron sesiones de padres jugando con sus hijos; tomando además, antes y después de la grabación, muestras de saliva para medir los niveles de oxitocina (hormona del amor). Tras una semana, fueron sometidos a una resonancia cerebral al tiempo que se les enseñó el video. “Se mostraba una activación en la llamada red de paternidad, presente en madres y padres, y que se compone de dos circuitos separados pero que se conectan. El primero recorre estructuras que vienen desde tiempos evolutivos y que incluyen zonas como la amígdala, ínsula y núcleo accumbens, encargado de manejar emociones fuertes, mantenerse alerta y entregar recompensas. El otro circuito, formado por el surco temporal superior y una zona de la corteza pre-frontal, funciona respondiendo al aprendizaje y experiencia, como forma de crear reacciones”, concluye el estudio.

Pero aquí no termina todo. Investigaciones recientes afirman que luego de ser padres los hombres tienden a ser más generosos y cariñosos con el nacimiento de una niña, pero también mucho más  conservadores. Dalton Conley de la Universidad de Nueva Cork y Emily Rauscher de la Universidad de Kansas, en Estados Unidos, demostraron que el tener hijas los hace más propensos a apoyar ideas y políticas conservadoras, esto por la sobreprotección. “Revisamos datos de más de 650 padres biológicos de niñas y descubrimos que tenían visiones tradicionalistas sobre las mujeres, el sexo en la adolescencia y la promiscuidad”, señala Rauscher. El estudio señala que es aún más notorio cuando son hijas únicas o primogénitas. Por ejemplo,  Roberto Fernández, abogado de 48 años,  tiene una sola hija, y a pesar de que ya es mayor de edad, nos dice que no duerme si no ha llegado a casa. “Parece ridículo, pero desde que Clarita (como le llama) empezó a salir a fiestas y reuniones con amigos me acostumbré a llevarla y recogerla. Aunque ya lo hago con menos frecuencia, siempre estoy esperándola”, dice. 

Experiencia transformadora 

Exceptuando la labor de amamantar, los padres cumplen funciones similares a las de una madre. Como era de esperarse, la ciencia ha descubierto que su funcionamiento neuronal y hormonal no es el mismo. El reconocido portal de salud y ciencia livescience.com cita cinco aspectos que cambian en el cerebro de los hombres cuando crían a sus hijos/as, que presentamos a continuación:

* Su cerebro se parece al de mamá. Adoptan los mismos patrones de participación cognitiva y emocional. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences demostró que el nivel de activación de redes cerebrales vinculados con el procesamiento emocional y la compresión social era similar entre madres cuidadoras principales del bebé y padres que ayudan en su cuidado. Y los que participaban como cuidadores primarios mostraban un procesamiento emocional igual al de una madre, dándose una red cerebral de crianza común en ambos sexos.

* Cambios hormonales. Experimentan un aumento de estrógeno, oxitocina, prolactina y glucocorticoides, según estudios realizados por la psicóloga Elizabeth Gould y sus colegas de la Universidad de Princeton. Además, los investigadores creen que la disminución de testosterona podría ayudar a que sean menos agresivos y cercanos. 

* Un poco de oxitocina, ¡por favor! Estudios señalan que la inhalación de una dosis de la famosa “hormona del amor” tiene como efecto padres más comprometidos e hijos más sensibles a ese cambio. 

* Nuevas neuronas. El nacimiento de un hijo parece inducir el desarrollo de nuevas neuronas en el cerebro de los padres, por lo menos en los estudios con animales. Los investigadores dicen que estas nuevas neuronas se pueden desarrollar en respuesta a lo que los científicos llaman riqueza ambiental, es decir, la nueva dimensión que el niño trae a la vida de un padre.

* Sensibles sus voces. Son tan buenos como ellas en reaccionar a la voz y llanto de sus bebés. Un grupo de investigadores les pidió a varios padres que detectaran el grito de su hijo entre cinco bebés. En promedio, los padres reconocieron a sus hijos alrededor de un 90% de las veces: lo hicieron tan bien como las mujeres.

“Si el padre toma un papel principal en el cuidado de sus hijos podrá desarrollar una relación más profunda: pasar más tiempo a solas con ellos, alimentarlos y cambiarles los pañales y aumentar gradualmente actividades comunes como leerles  o cantarles”.