Historia de un vestido

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Puede ser delicado o estridente, sencillo o extravagante, pero siempre impactante. Enamorarse de él es necesario antes de dar el paso. Así que eso de besar sapos antes de encontrar el príncipe también aplica al vestido de novia.

 

“Me medí muchos, muchos vestidos, todos eran modelos muy bonitos pero no me sentía yo. Cuando  me probé el de Inbal, me vi en el espejo y vi a Crystal. Cuando vi el rostro de mi mamá y de mi hermana Michele que me acompañaban confirmé lo que ya sabía”.

“Cuando me probé el que escogí me visualicé entrando a la Catedral, e imaginé los ojos de Mariano. Confirmé una vez más que lo había encontrado”.

“No fue el que había soñado de pequeña. Siempre pensé en otro estilo pero cuando empecé a probar modelos me di cuenta que lo más importante sería un total look que se pareciera a la mujer que soy hoy en día”.

“Mis lunas, mi mamá y mi hermana Michele, fueron mis aliadas en la búsqueda del vestido perfecto”.