Cenicienta moderna

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El cuento ha estado ahí por siglos, pero a pesar de que “Cenicienta” está grabada en el subconsciente mundial, ahora es también una historia de hadas anticuada.

Así que intriga saber por qué el público que recibe una nueva y costosa versión del cuento para niños 65 años después de que Disney lanzó su clásico animado y a meses de la versión cinematográfica de “Into the Woods” se burlada de la idea de princesas poco honestas y princesas con delirios de grandeza.

Las adaptaciones de Disney con actores reales a sus clásicos animados se han convertido en un gran negocio para el estudio. Entre “Alicia en el país de las Maravillas” (2010) y “Maléfica” (2014), Disney ha sumado casi 2.000 millones de dólares en el mundo con estas historias sacadas de sus archivos. El estudio ya desarrolla una versión con actores de “La Bella y la Bestia” y la continuación a “Alicia”.

Pero fuera de los objetivos obvios de la empresa, no hay nada cínico sobre la más reciente “Cenicienta”, que llega a los cines de Estados Unidos y México el viernes.

“Quería que cenicienta, sin ser completamente una soñadora, viera la vida no como es sino como podría ser”, dijo el director Kenneth Branagh, a quien le emocionó ver a la heroína fuera de “una burbuja de tiempo”.

Para elegir a sus protagonistas Branagh aplicó la misma teoría que usó para ayudar a elegir a Chris Hemsworth para “Thor”: optó por actores relativamente desconocidos. Encontró a Lily James de la serie “Downton Abbey” y a Richard Madden de “Game of Thrones”.

En vez de hacer una “Cenicienta” obscura y distópica, que según Branagh habría sido un clisé, él y el guionista Chris Weitz (“About a Boy”) imaginaron un mundo en el que Cenicienta es guiada por una férrea creencia en la bondad. Es el mensaje que aprende Ella cuando es niña y que mantiene cuando las cosas empeoran a vivir oprimida por su madrastra (Cate Blanchett) y sus hermanastras banales y tontas (Holliday Grainger y Sophie McShera).

La película triunfa por su sinceridad.

“No podíamos salir de la película y decir ‘esto es algo estúpido y nosotros somos mucho más interesantes que esto’. Nos atrevimos a tomar esto en serio”, dijo Branagh en una entrevista en conjunto con James y Madden.

Branagh impulsó a James a leer las obras de Gandhi y otros libros sobre viajes espirituales para prepararse para su papel, con la esperanza de que pudiera incorporar la idea de la resistencia pacífica a su personaje.

“Presentamos el mundo en el que vemos a una Cenicienta ya crecida leyendo por primera vez un libro. Hay una mente curiosa en la casa. Lo correcto para ella es tener una respuesta sofisticada a su condición”, dijo.

“La visión anticuada de una damisela en apuros que necesita a un hombre que venga a salvarla de su vida no es importante y no es un mensaje que deberíamos estarle contando a los niños ahora”, agregó Madden.

Pero a Cenicienta no es a la única a la que le agregaron profundidad. Todos los personajes están creados con complejidades, incluyendo el príncipe.

“Quería hacer un hombre que fuera merecedor del amor de Cenicienta. Ella es esta mujer increíble, fuerte y valiente. No necesita un príncipe”, dijo Madden.

Los protagonistas son animados y emocionantes juntos, incluso semanas después de viajar por diferentes países, de tener diversos encuentros con la prensa y de saber que su gira promocional está lejos de acabarse.

“Bueno Disney nos da unas inyecciones cada mañana”, bromeó Madden sobre su energía interminable.

En pantalla su química es innegable. Branagh planeó las cosas de manera tal que no interactuaran mucho antes de filmar. Incluso planeó que la filmación comenzara con su primer encuentro.

“Ken quería capturar la energía de dos jóvenes conociéndose por primera vez”, dijo James.

Para aumentar la incertidumbre, Branagh puso a cada uno montado en un caballo haciendo círculos, lo que les permitió tener libertad para improvisar.

“Le agregó tensión, lo cual fue bueno para la escena”, dijo Branagh. “El público intuye que están pasando cosas ante sus ojos”.

Aunque Madden y James parece muy cómodos junto al otro, su relación fuera de pantalla es estrictamente profesional. Durante una sesión de fotos a James le pidieron que posara con una mano sobre el pecho de Madden. “¿Pero esto no nos hace ver como pareja?”, preguntó la actriz. “Como Lily y Richard, no el príncipe y Cenicienta”.

Además de llevar la relación de los personajes en pantalla Branagh se sentía especialmente consumido tratando de hacerle justicia a la escena del baile.

El diseñador de producción Dante Ferretti (“The Aviator”) transformó el estudio del agente 007 en los Estudios Pinewood de Londres en un gran salón de baile de tres pisos, completo con 5.000 velas y 17 candelabros hechos especialmente para el gran momento de Cenicienta. La diseñadora de vestuario Sandy Powell (“Shakespeare in Love”) trabajó para hacer el vestido para la ocasión.

Al final Powell creó nueve diferentes versiones del famoso vestido azul, cada una con 10.000 cristales Swarovski, 246 metros (270 yardas) de tela y 4,8 kilómetros (3 millas) de dobladillos.

Aunque los efectos visuales fueron diseñados para el mayor impacto, la logística de bailar con el delicado vestido demostró ser difícil de manejar.

“Hay tres en esta relación: Cenicienta, el príncipe y el vestido”, dijo Madden. “El vestido trató de separarnos”.

“Con que Richard lo viera se rompía”, agregó James.

“Tengo ese efecto co las mujeres”, agregó Madden cerrando un ojo.