temas > firmas

El Diario de Lorenna

Querido diario:

Santo Domingo. Lunes 20 de Mayo del 2013 . 05:54pm

Entré con miedo al consultorio. No queria sufrir la desilusión. En el fondo, siempre tenemos expectativas. Así fue que comenzó la clausura de una etapa. ¡Por fin me quitaban los braces!

Digo por fin, porque cuando comienzas algo, lo haces pensando en el final. No porque fuese una tortura. Debo confesarte querido diario que mis doctoras, Vanessa y Sylvia, hicieron ese camino fácil. ¡Y aquí vienen las aplicaciones para la vida!, como lo hice cuando escribí de aceptar el reto de ‘dientes perfectos’, en tus primeras páginas.

Primero; el miedo. Es inevitable temer a sentirse lastimado por no obtener la respuesta que esperamos. Yo pensaba: “¿y si vuelve a pasarme lo mismo de que, al momento de retirarme los aparatos, un diente decide moverse nuevamente?”. Cambios; algo inevitable. Luchamos constantemente porque esos fantasmas no nos detengan. Pasé esa prueba, al entrar donde mi dentista.

Cuando entré, le pregunto a Vanessa: “¿Puedo emocionarme?”. Y ella ahí me contesta: “¡Claro! Hoy retiramos los aparatos”. Se transformó mi cara en un dos por tres. Ahí me permití vivir el momento. Saqué mi cámara y comencé a fotografiar todo el proceso. En ese instante comprendí que debemos darnos el permiso de disfrutar cada paso que damos. No se repiten. Hoy, por más que queramos, se convertirá en ayer.

Mientras subía las fotos a las redes sociales, entendí la necesidad que tenemos de compartir nuestros logros. ¿De qué sirve llegar a la meta, si no puedes celebrarlo con nadie? Debemos destinar las energías en construir las relaciones que se quedarán hasta el último respiro. Con ellos viviremos y compartiremos nuestros logros y fracasos. Sin esas personas, nuestra vida no tendría el mismo sentido.

¡Ya! Me quitaron los braces, y tocaba mirar al espejo. ¡Qué bien se sintió ver mis dientes sin nada! Experimenté doble satisfacción: la de sonreír sin miedo a que mi amigo ‘el perejil’ haya decidido quedarse conmigo, y la de lograr algo que me propuse. ¡Llegué al final! Con la ayuda de Dios, conquisté lo que habia abrazado hacia varios años ¡el tener una sonrisa como la de los anuncios!

Por ultimo, mis doctoras. No me imagino vivir esta aventura con otras odontólogas. Comprendí la importancia de contar con quienes empujan tus sueños y hacen el camino más ameno. No es sólo cuestión de conocimiento. Lo que las hace especiales es la energía positiva y el cuidado hacia quienes confían en ellas. Como los amigos.

¿Qué te puedo decir querido diario? Soy feliz porque cerré un capítulo pendiente, y porque aprendí que no se puede tener miedo a los cambios, ni a vivir el presente. Y que debes hacerlo con aquellos que sacan lo mejor de ti.  

Twitter: @lorennapierre